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Behind The Cold ¿Podría algo cambiar ahora?
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viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 230°: "Fini".



Estacioné el automóvil frente al hospital, exactamente en el aparcamiento. Abrí la puerta del auto y bajé. Antes de que pudiera abrirle la puerta a ella, ya había bajado. Sin decir nada entramos al hospital y nos dirigimos al consultorio del doctor que nos había atendido el día anterior. Nos atendió y entramos, nos sentamos luego de entrar.

—Bien, doctor —habló ella con nervios, no podía dejar sus manos quietas. Estaba que explotaba de los nervios.
—Tengo los resultados, ___________(tu nombre) —habló el hombre.
—¿Y qué es? —preguntó mi esposa desesperada.
—Pues, tus cuerdas no están dañadas, pero sí tu diafragma —¿y eso?—, es decir que tienes perjudicada tu respiración a la hora de cantar.
—¿Y eso tiene solución? —pregunté entrometiéndome.
—Pues, claro que sí. Te daré una cierta clase de ejercicios y además, unos medicamentos.
—La pregunta es, ¿seguiré cantando? —preguntó ___________(tu nombre) más directamente.
—Pues, con sinceridad, puedes hacerlo —habló—. Simplemente deberás trabajar tu respiración con tu maestra vocal. Tus cuerdas vocales funcionan a la perfección, simplemente deberás trabajar tu diafragma.
—¿Y no hay un método o algo así? —preguntó ella algo confundida.
—Por ahora no, deberás seguir control y tomar estas pastillas —habló el médico escribiendo una receta.

Luego de unos minutos más salimos del hospital. ___________(tu nombre) venía abrazada a mi cintura, con una sonrisa en el rostro. Estaba feliz y eso me hacía feliz. Podía cantar, con un poco de ensayo de su diafragma, volvería a cantar normalmente.


…Un año después…


Entré a casa luego de salir del estudio, ___________(tu nombre) estaba sentada en la sala vistiendo así http://www.polyvore.com/cgi/set?id=63304741&.locale=es, Jess y Joe estaban con ella. Mi esposa se puso de pie al verme y sonrió ampliamente.

—¡Hola, cariño! —saludé sonriendo ampliamente.
—Hola, lindura —me saludó ella, me acerqué y besé sus labios fugazmente.
—Hola, pequeños —saludé a los niños. Ellos sonrieron y me dieron un beso cada uno.
—¿Qué tal te fue, amor? —me preguntó ella mientras nos sentábamos en el sillón.
—Nada del otro mundo —dije sonriéndole. Los niños estaban entretenidos jugando. Veía muy feliz a _____________(tu nombre)—, estás feliz, ¿pasó algo? —ella negó con la cabeza, pero sus ojos decían totalmente lo contrario.
—Todo igual —sonrió.
—¿Segura?
—Bueno…
—Ya, cuéntame —le exigí ceñudo, pero divertido. Ella rió.
—Vamos al parque, al que íbamos cuando éramos jóvenes y mientras los niños juegan te contaré —sí, estábamos en Atlanta. Iríamos al parque donde ella por primera vez me dijo: “Te quiero, mejor amigo”.
—Oye, espera…
—No, no acepto eso. Sé que amarás lo que te diré —me sonrió ampliamente.

Salimos de casa unos segundos después, los niños iban delante corriendo y jugando. Al llegar al parque los niños se fueron a jugar al pasto, corrían y jugaban a la pelota. ___________(tu nombre) y yo nos sentamos en un banco algo apartado, pero veíamos a los niños.

—Y bien, ¿qué es lo que debes decir? —pregunté casi desesperado. Esto de la duda me traía mal. Ella sonrió y me perdí en sus bellos ojos.
—Pues, ¿cuántas personas hay aquí, ahora? —la miré arqueando una ceja—, tú, yo… —me dio la iniciativa.
—Pues, tú, yo, Jess y Joe —conté—. Cuatro.
—¿Qué dices si te digo que somos cinco? —mis ojos se abrieron enormes ante su comentario y su sonrisa enorme.
—¿Cinco? —pregunté confundido—, ¿de qué hablas, cariño?
—Ayer fui al hospital porque tenía un retraso de 10 días, y… —sonrió ampliamente—, estoy embarazada, Just.
—¿Qué? —pregunté. Ella asintió sonriendo. No me resistí. Tomé su cara entre mis manos y la besé—, no puedo creerlo, ___________(tu nombre). Sinceramente, ¡me haces el hombre más feliz del mundo!
—Estoy tan contenta como tú, precioso —afirmó sonriéndome—. No esperaba estarlo, pero es una bendición.
—¿De cuánto estás? —pregunté curiosamente.
—1 mes —afirmó—. Pronto podremos saber qué es.
—Espero que no sean dos —bromeé. Ella rió.
—Ojalá y no.


…Años después…
Narra ___________(tu nombre):


Haber encontrado el amor en la persona que menos lo esperaba fue un golpe raro, pero uno que me dio tantas alegrías como no podía imaginar. Justin me hizo feliz, hasta en el más mínimo detalle. Me amó y lo amé con mi vida. Y con mis 80 años, no me arrepiento de nada. Tuvimos 5 hijos. Jessica, Joe, Jennifer, Jackson y John. Felizmente contamos con 6 nietos, los más dulces y adorables del mundo, podría decirse.
Nos dedicamos los dos a la música hasta que decidimos mudarnos a una pequeña ciudad en Inglaterra, estábamos agotados de tanto trajín de ser famosos. Aún así, los dos éramos idolatrados por millones de personas. Jess y John se dedicaron a la música, los demás… tomaron caminos algo distintos. Como abogacía (Jennifer), literatura (Joe) y el boxeo (Jackson).
Respecto a los demás… Ryan y Rosadela se casaron a sus 30 años, eran felices y tenían una niña llamada Melody. Vivían en Los Ángeles, ya que Ryan trabajaba cerca. Rosadela se dedicó a la moda.
Caitlin y Chaz, fueron felices desde el momento en que se casaron. Se habían mudado a Italia, Caitlin había creado su propia marca de zapatos, como siempre soñó.
Christian y Anya, seguían viviendo en Londres. Los vi un par de veces no hace mucho, vinieron de visita y fue agradable verlos felices y enamorados, como hacía ya muchos años.
Michael y Nerea, eran una de las parejas más famosas de Hollywood, sinceramente eran lindos juntos. A veces peleaban y tenían sus encuentros, pero nunca se habían separado.
José se enamoró de Jazzy y a pesar de la diferencia de edad, Justin aceptó que fueran novios. Se casaron un par de años luego y era increíble el amor que se tenían ellos dos.
Jaxon no se casó, ni tuvo una novia formal. Simplemente se dedicó al mundo de la actuación, la noche y las mujeres. Pero siempre sin hacer tanto escándalo.


—Cariño —habló la inconfundible voz de Justin. Amaba oír su voz todas las mañanas.
—Sí, mi amor. Estoy en la sala —hablé. Él unos segundos después llegó.
—¿Qué haces? —preguntó sentándose a mi lado y viendo mi cuaderno.
—Terminando de escribir —le respondí sonriendo.
—¿Qué escribes, preciosa? —él nunca dejó de ser esa dulce persona.
—La historia de amor más dulce de todas —él rodeó mi espalda con su brazo.
—Recuerdo cuando te conocí —sonrió dulcemente—, y aún no puedo dejar de amarte.
—Tampoco puedo —hablé— y mucho menos quiero. Me has cambiado la vida, Justin.
—Tú me has dado la vida, ___________(tu nombre) —sonreí enternecida ante sus palabras.
—Te amo —dijimos al unísono.

“La vida me golpeó muchas veces y quizás… no era lo que esperaba. Pensaba que ser feliz era una meta, hasta que él entró en mi vida. Con sus 18 años no era lo que yo esperaba. Detrás de esas bromas y esas palabras sonsas, había un chico humilde, dulce que me enseñaría durante el resto de mi vida el significado de la palabra “Amor”.
Cada noche, antes de conocerlo, esperaba un milagro. Esperaba que las cosas pasaran fácil y que mi alegría se convirtiera en el centro de mi vida. Pero simplemente, era algo que nunca pasaba. Era un vacío que permanecía en el medio de mi pecho, haciéndome cuestionar por qué diablos mí vida tenía que ser esa clase de mierda tan irreversible. Intenté dejarlo todo, intenté destruirme. Busqué todos los métodos para ser alguien que no era.
La anorexia fue el momento más horrible y desesperante de mi vida, pero… él llegó. Su sonrisa, su cabello, sus palabras, sus ojos, sus labios, él. El cantante más famoso del mundo, el príncipe azul de todas las adolescentes se había enamorado de mí. Yo que era la muchacha fría, rota, la que no sabía que la felicidad era un modo de vida… ese trayecto en el cuál crees estar buscando la felicidad cuando es que la estás viviendo.
Justin simplemente logró cosas conmigo que creí que jamás pasarían y no me arrepiento. No lo hago porque él fue el único hombre que pudo salvarme. La única persona que conoce cada uno de mis aspectos. Él es quien, simplemente, me ama y me cuida. Me hizo tan feliz. Me dio tantas sonrisas, me dio tantas alegrías. No puedo pedir nada más, porque… sé que no había nada mejor. Sé que no encontraría en ningún lado el amor que él me regaló el día en que comenzamos esta vida juntos”.

Por siempre, nosotros. Gracias por la respuesta más hermosa del universo.

¿Podría algo cambiar ahora?
Claro que sí, mi amor. Yo te aseguro que voy a cambiar tu vida día a día. Voy a hacerte la mujer más feliz de todo el universo y voy a amarte como nadie lo ha hecho.

Misión cumplida. 

domingo, 11 de noviembre de 2012

Capítulo 229°: "Soyez forts, résiste. C'est l'automne et de l'élévation. Et si cela me fait tomber, je promets deme lever".




Narra Justin:


Mi esposa y el médico se fueron a hacer una resonancia o algo así, no recuerdo exactamente su nombre. Así que simplemente debí quedarme sentado demasiado ansioso y preocupado esperando a que regresaran al consultorio nuevamente. Todo lo que quería era que ella entrara con una sonrisa en el rostro y dijera: “Todo está bien”. No sabía si sería o no así, ojalá Dios quisiera que sí.

Pasaron casi 40 minutos cuando ellos volvieron al consultorio. El semblante de ____________(tu nombre) era el mismo.

—¿Qué pasó? —pregunté cuando entraron.
—Pues, aún nada —se apresuró a responder el médico. ___________(tu nombre) soltó una sonrisa conformista de lado, cosa que significaba que no estaba bien aún—. Sus cuerdas se tensan, casi como decir que se retuercen cuando ella canta, es raro. Pero no creo que sea nada grave. Deberán venir mañana, por la mañana.
—Gracias, doctor —dijo ella sonriendo levemente.
—Recuerda, no debes comer, ni tomar cosas demasiado calientes.
—¿Y cantar? —preguntó ella con la ilusión de una respuesta positiva.
—Pues, no creo que sea posible —murmuró—. Al menos hasta mañana, ya que tus cuerdas se tensan y eso te hace mal. Mañana veremos cómo destensar, ¿ya?
—Está bien —accedió no muy conforme ___________(tu nombre).

Salimos de la sala del doctor y regresamos al automóvil en perfecto silencio. Ninguno se animaba a hablar ahora. Entramos y comencé a conducir. Encendí la radio y sonaba “Porsuit of happiness”. Ella me miró, no estaba llorando, eso de alguna manera, era bueno.

—Justy —habló, yo sonreí, sin poder mirarla más, porque iba conduciendo—, ¿qué haremos hoy?
—No lo sé —respondí—, ¿qué quieres hacer tú?
—¿Qué dices de ir al parque con los niños luego de almorzar? —me ofreció ella. Al parecer quería tiempo con los niños.
—¿Qué te parece si hacemos un picnik? —le ofrecí yo—, creo que el sol está lindo hoy.
—Oh, ¡es una buena idea! —me sonrió ampliamente— Me gusta eso.
—¡Qué lindo es verte sonreír! —la miré de reojo y volví mi vista al tráfico.
—Amo esa canción —cambió de tema.
—Y su película —ella soltó una pequeña risa.
—Sí, algo.
—Es raro verte de converses, ¿no estarás embarazada, verdad? —pregunté curiosamente. Ella soltó una risa.
—No, claro que no —se negó—, ¿eso sería posible? —yo me encogí de hombros sin mirarla.
—Pensándolo bien, no —respondí divertido. Confiaba en ella, no podría dudar de ninguna de sus palabras. Es más, no dudaría de ella así no dijera nada.
—Quiero llegar a casa —protestó. En realidad, no faltaba mucho—. Sabes… tengo ganas de mirar mi Twitter.
—¡Es raro! —ella odiaba las redes sociales y esas cosas.
—Sí, lo sé —afirmó—. Últimamente no estoy muy normal.
—Nunca lo has sido —bromeé. Ella rió por lo bajo levemente.
—Oye, ¿cuándo comienzas a grabar, otra vez? —me preguntó. No quería recordar que no estaría con ella hasta dentro de dos meses.
—El lunes —le respondí algo tajante. Ella lo notó.
—¡Diablos! —protestó— Si los estudios salen bien, yo el lunes me iría de Los Ángeles.
—¡Joder! —me quejé ahora yo—, ¿te llevarás los niños?
—Pues, sí —era conveniente. Yo pasaba muchas horas filmando.
—Sí, lo mismo opinaba. Yo no puedo estar tan pendiente de ellos —a pesar de que ella completamente tampoco podía, lo hacía mucho más que yo.
—Aún tenemos que ver los estudios de mañana —me recordó afligida.
—Todo saldrá bien, cariño. Ten fe —la fe lo hacía todo.
—Eso intento —susurró. Esperaba que no llorara, no quería eso.


Estacioné unos segundos después frente a casa. Bajamos y entramos a la casa. Los niños estaban arriba con Verónica al parecer.


—¿Llevaremos algo para cenar? —pregunté mientras entrábamos a la cocina.
—No lo sé, quizás algunos sándwiches —me ofreció ella.
—Sí, puede ser —le sonreí y la abracé quedando frente a frente con ella.
—¿Qué haces, sonso? —me preguntó sonriendo algo apenada.
—Pues, quiero tenerte cerca, ¿está mal? —pregunté acercándome más a ella. Sentía que estaba tensa. Era raro, hacía años estábamos juntos, pero ella siempre se sentía así conmigo cerca.
—No, claro que no —me respondió. Yo sonreí divertido y besé la comisura de sus labios.
—¡No lo hagas! —me prohibió— Ni se te ocurra dirigirte a mi cuello.
—Oye, no pensaba en eso hasta que…
—¡No! —se negó entre risa, forcejeando entre mis brazos.
—Bésame —le pedí perdiéndome en sus ojos.
—Bésame tú —me retó. Yo reí divertido.
—No —me negué entre risas—, siempre lo hago yo, te toca a ti.
—Mmh… déjame pensarlo —fruncí el ceño en son de broma.
—Oye, no —protesté—. No se vale, yo no lo pienso. Solo lo hago.
—Pues, pensándolo bien, Justin Drew Bieber Mallette…

Rodeó mi cuello con sus brazos y rozó sus labios con los míos. Cada vez que hacía eso sentía una descarga. No me resistí y apreté mis labios contra los suyos, sin esperar que ella lo hiciera. Simplemente, no podía resistirme. Sonrió cuando lo hice, pero instantáneamente me besó también. La amaba, simplemente, la amaba.

—¿Qué podríamos hacer? —preguntó ella curiosamente. Yo aún seguía embobado en el beso. Ella sonrió.
—¡Olvidé decírtelo! —exclamé casi exasperado. Ella arqueó una ceja.
—¿Qué es? —preguntó curiosamente.
—Hoy tenemos un evento un tanto especial —le comencé a explicar.
—¿Qué tenemos hoy? —preguntó otra vez.
—Pues, es algo así como un anuncio muy bueno —intenté explicarle. Creo que no había entendido—. Es una fiesta formal que organizó Usher.



…la noche del mismo día…



Eran casi las 09:00 p.m. cuando ella bajó vistiendo así http://www.polyvore.com/cgi/set?id=62978877&.locale=es. Estaba preciosa, traía todo el cabello recogido, se veía perfecta. Me sonrió y terminó de bajar.

—¡Estás perfecta! —exclamé. Ella sonrió ampliamente, tomé su mano y nos dirigimos a salir.
—Tú también, mi amor —me devolvió el cumplido. Yo traía un smoking bordó oscuro, casi marrón, podía decirse, zapatos negros y estaba correctamente peinado.

Salimos de casa, subimos al auto y conduje hasta el predio donde Usher haría la fiesta. Bajamos y un montón de paparazzis estaban allí. Nos fotografiaban desesperado. Rodeé a ___________(tu nombre) por la cintura y nos dirigimos  a entrar.

—¡Chicos! —habló una muchacha—, por favor, son solo un par de preguntas.
—Hola —saludó ___________(tu nombre).
—¿Volverás a la gira, ___________(tu nombre)? —preguntó la misma reportera.
—Pues, eso lo veremos pronto —respondió—. Estoy con algunos problemas vocales, honestamente.
—Pero… ¿estás bien? —insistió en preguntar.
—Sí, estoy bien —respondió.
—¿La película se estrenará este año, Justin?
—No lo sé —hablé—, no creo. Terminaremos de grabar en diciembre —unos días antes de navidad, para ser exacto.
—Muchas gracias, chicos —respondió simpáticamente la muchacha, nosotros entramos.

El salón estaba ornamentado con flores y algunas mesas, pero no era una fiesta, era una reunión importante. Todos nos miraban atentamente, ___________(tu nombre) simplemente sonreía delicadamente. Un mesero nos ofreció unas copas, las tomamos y caminamos hacia donde divisamos a Scooter, Alison, Rosadela y Ryan (éste último por ser novio de Rosadela).

—Hola —saludamos simpáticamente al unísono.
—No creí que vendrían —comentó Scooter, se acercó y saludó a mi esposa con un beso en la mejilla. Luego me estrechó la mano.
—Ni siquiera yo lo sabía —protestó divertida ella. Yo sonreí.
—Había olvidado esto —aseguré yo—. Es que… no parece divertido.
—No todas las fiestas son alcohol, Justin —me recordó Alison. Lo sabía, claro que lo sabía.
—Eso deberías decírselo a Ryan —sacó en cara Rosadela, ___________(tu nombre) soltó una carcajada.
—Oye —protestó su novio—, me dejas como un alcohólico.
—¿Y a qué se debe esto? —preguntó mi esposa, cambiando de tema.
—Usher anunciará algo muy importante —habló Alison—. O es lo que dijo al menos.
—¿Y esa música? —preguntó Ryan, algo… “aterrado”.
—Música clásica —habló Scooter—. No te asustes, no explotarán tus oídos.
—Sabes… esto es raro —enserio lo era.
—Sí, Justin —lo afirmó Rosadela—, pero es una reunión, no pondrán hip-hop.
—Rosadela tiene razón —habló mi esposa divertida.
—Ya, lo entiendo —fruncí el ceño sonriendo levemente.
—Buenas noches —habló una voz al micrófono—. Espero que estén disfrutando de esta reunión. Descuiden —pidió—, pronto se convertirá en una gran fiesta —añadió.
—¡Sí! —exclamó Ryan por lo bajo.
—Para empezar, tengo un gran anuncio para hacerles —por fin diría lo “importante”—. Como todos saben, nuestra disquera tiene artistas muy importantes. Pues, uno de ellos, será el afortunado de tener el título como más vendido en la historia de la disquera. Tendrá el honor de ser el próximo descubridor de nuevos talentos y conformar su propio grupo de trabajo, dirigido por él mismo.
—De seguro eres tú —le murmuré a ___________(tu nombre).
—Y es… —irrumpió Usher cuando mi esposa intentó decir que, seguramente, no era ella—, nada más y nada menos, que Justin Bieber.
—Lo iba a decir —protestó mi esposa y luego me abrazó—, ¡felicidades, mi amor!
—Ven, Bieber —habló Usher por el micrófono—, acércate.

Jalé a ___________(tu nombre) y ella caminó algo a la fuerza, diría yo. Usher me abrazó y saludó a ___________(tu nombre), para luego darme el micrófono.

—Bueno, realmente es un honor —había muchas personas allí—, no esperaba que esto fuera para mí. Pero sinceramente estoy muy orgulloso. Buscaré a alguien que te haga vender mucho —bromeé con Usher, él rió— y seré un genial managger, porque aprendí del mejor —me refería a Scooter—. Enserio, gracias. Estaré por toda mi vida agradecido, porque aunque no lo crean, sigo cumpliendo mi sueño. Gracias, es un honor.
—¡Tienes swag, hermano! —bromeó Usher y volvió a abrazarme.
—¡Qué sonso! —protesté, y luego besé a ___________(tu nombre)— Tú me ayudarás con el equipo —le afirmé. Usher sonrió.
—Será una genial idea —añadió.
—¡Te amo! —habló mi esposa y me abrazó.

Bajamos del escenario y comenzaron a poner música movida, como hip-hop o pop. Estábamos “bailando”, por así decirlo y bebiendo algunas copas. Creo que nadie estaba ebrio aún.

—Hace demasiado que no estaba de fiesta —afirmó ___________(tu nombre). Era verdad, yo tampoco.
—Sí, también yo —murmuré mientras nos movíamos al ritmo de Where Them Girl.
—¡No puedo creerlo! —exclamó una voz algo conocida, ___________(tu nombre) volteó a mirar—. ¡Estás aquí!
—¡Riri! —sí, señores. Era nada más y nada menos que Rihanna.
—¡Justin, hola! —me saludó la morena—, no sabían que vendrían. Por cierto, felicitaciones —me dijo sonriendo.
—Es una sorpresa que estés aquí —hablé—. Creí que andabas por Londres.
—No, vine hace una semana —nos explicó. Algo bueno de esta Rihanna era que no tomaba más y tampoco fumaba—. Tengo una serie de presentaciones aquí.
—¿Hasta cuando estás? —preguntó simpáticamente mi esposa— Aún no hemos hablado de grabar y lo tenemos pendiente.
—Oh, pues estoy aquí hasta el lunes —intenté pensar que ___________(tu nombre) recordaba lo de sus cuerdas, pero… al parecer no lo hacía.
—Amor, tú… —hice un gesto con los ojos.
—¡Maldición! —maldijo, Rihanna la miró algo confundida.
—¿Qué tienes?
—Mis cuerdas —resumió—, están dañadas. No sé si podré seguir cantando o no.


…Al día siguiente…

Despertamos temprano, aunque no habíamos dormido mucho, más bien poco y nada. Tomé una ducha y bajé, moría del sueño. ___________(tu nombre) bajó a los minutos vistiendo así http://www.polyvore.com/cgi/set?id=63075386&.locale=es. Me sonrió y besó mis labios fugazmente. Luego de desayunar, partimos nuevamente hacia el hospital.

—Oye, mi amor —hablé, ella tosió levemente.
—Dime —me pidió.
—Quiero que pase lo que pase ahora, te mantendrás fuerte —le rogué. Aún no había arrancado el auto, solo estábamos sentados en el aparcamiento de casa, hablando.
—No prometeré nada, Just —me informó ella sonriendo amargamente—. Sabe lo que es el canto para mí.
—Pues, no te pido eso, mi vida —intenté sonreír dándole fuerzas—. Simplemente quiero que no te derrumbes, por favor.
—Soyez forts, résiste. C’est l’automne et de l’élévation. Et si cela me fait tomber, je promets de me lever (Ser fuerte, es resistir. Es caerse y levantarse. Y si estoy me hace caer, prometo levantarme.) —habló dulcemente. Aunque su voz era quebradiza. Parecía que iría a llorar.
—Mi amor, tu siempre serás fuerte —acaricié su mejilla—, porque siempre estaré para mantenerte de pie.
—Te amo —soltó sonriendo.
—También te amo —besé su frente dulcemente y arranqué el coche.
—Tengo sueño —confesó ella. La notaba cansada.
—También estoy cansado —afirmé yo.
—¿Cuándo comenzarás la búsqueda del nuevo talento? —cambió ella de tema de forma drástica.
—No lo sé —hablé—. Aún no he preguntado nada del tema. Debería hablar con Scooter o mejor si lo hago con Usher —pues, no sabía las “reglas”.
—¿Harás un casting? —me preguntó. En realidad, no era esa mi idea.
—No, creo que no —respondí pensativo—. Pensaba buscar un par de vídeos en youtube o algo así.
—Es una idea original, me gusta.
—¿Tú piensas en algo? —pregunté. Pues, sí ella me ayudaría.
—Algo así como tener un estilo en mente de lo que harás —me sugirió—. Es decir que cante un cierto ritmo, quizás algún color de voz, no lo sé, ¿entiendes?
—Sería bueno algo de pop clásico, al estilo Madonna o Michael Jackson —ya casi no se oían de esos.
—Sí, pero también sería sexy alguien que cante soul —se refería a algo así como el ritmo de Amy Winehouse o Adele.
—Enserio, sería innovador.
—Con un registro parecido al de Lana Del Rey o quizás como Christina Aguilera —la voz de Christina era la más difícil de encontrar.
—Sería algo curioso escucharte a ti cantar Jazz o Soul —nunca lo había hecho.
—Nunca lo consideré —confesó ella—. Pero siempre quise hacer covers de Lana Del Rey, como de su canción “Yayo” o “Pawn shop blues”.
—Sería interesante verte trabajar con ella —las dos eran buenas.
—Ojalá pueda —murmuró pensativa—. Podría escribir una canción muy interesante.
—Los EMAs son pronto —recordé. Ella suspiró.
—No tengo nominaciones —murmuró—. La gira entrará en el próximo año, como el álbum.
—Lo había olvidado —sonreí divertido—. Pero también tendremos los Oscar’s en diciembre.
—Sí, esos sí —afirmó mi esposa—. Deberé hablar con Rosa. Quiero ir muy elegante, pero sencilla.
—Siempre te ves hermosa —aseguré—, así que… no deberás esmerarte mucho.
—¿Qué color te gustaría que vistiera? —me preguntó. La miré extrañado.
—No lo sé —murmuré—, ¿qué dices de un rosa oscuro? —se le veía lindo el rosa oscuro.
—Hablas como de un salmón oscuro, ¿verdad? —yo asentí.
—¿Deberás comprar zapatos? —bromeé. Ella rió algo divertida.
—Quizás…
—Enserio, ¿los amas tanto? —pregunté, era casi adicta.
—Tú lo eres con las supras —murmuró burlona—. Y sí, me gustan así.
—Oye, ahora que lo recuerdo, ¿a qué fiesta de los Oscars iremos? —teníamos invitaciones a varias.
—No lo sé, ¿tienes alguna en especial? —me preguntó ella.
—Me invitaron MTV, Peres Hilton y no recuerdo otro.
—Yo pensaba ir a la de MTV —murmuró ella—. Sabes que no aprecio demasiado a Hilton —era cierto. Ese hombre amaba hacer rumores sobre ___________(tu nombre).
—Pues, iremos a la de MTV —afirmé yo sonriendo, sin mirarla, iba conduciendo.
—Estoy nerviosa —suspiró prolongadamente.
—También yo, aunque no lo creas.

Estacioné el automóvil frente al hospital, exactamente en el aparcamiento. Abrí la puerta del auto y bajé. Antes de que pudiera abrirle la puerta a ella, ya había bajado. Sin decir nada entramos al hospital y nos dirigimos al consultorio del doctor que nos había atendido el día anterior. Nos atendió y entramos, nos sentamos luego de entrar.

—Bien, doctor —habló ella con nervios, no podía dejar sus manos quietas. Estaba que explotaba de los nervios.
—Tengo los resultados, ___________(tu nombre) —habló el hombre.
—¿Y qué es? —preguntó mi esposa desesperada.
—Pues, tus cuerdas no están dañadas, pero sí tu diafragma —¿y eso?—, es decir que tienes perjudicada tu respiración a la hora de cantar.
—¿Y eso tiene solución? —pregunté entrometiéndome.
—Pues, claro que sí. Te daré una cierta clase de ejercicios y además, unos medicamentos.
—La pregunta es, ¿seguiré cantando? —preguntó ___________(tu nombre) más directamente.
—Pues… 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Capítulo 228°: "No sé si podré seguir cantando".

"La música habla cuando las palabras no pueden".



I'm touching the stars
I have it, touch it here now
There is no better feeling than being happy
I do not want to leave, I want to be happy

There is no better feeling
Nothing can make me change now
I'm feeling mighty here
I will not let it go now

I will not change
Nothing he does, I will not
I will not change
For a good time, I will not
I will not change.
I do not want to change
For now I am happy (Bis x2)

El concierto transcurrió lo suficientemente rápido, hasta que llegó el final. La hora del cover. Me cambié así http://www.polyvore.com/cgi/set?id=62242328&.locale=es. Luego regresé al escenario.

—Bien, regresé —hablé entrando al escenario. Estaba un poco cansada—. Creo que todos ustedes saben cómo funciona. Es hora del cover, así que ¿qué les parece The Pretty Reckless? —todos comenzaron a gritar y creo que mucho más cuando Taylor subió al escenario.
—¡Un aplauso para Taylor Momsen! —pedí.
—Buenas noches, Paris —saludó la rubia.
 —Será un cover no muy convencional —sonreí divertida—, Taylor vino hoy a cantar conmigo, ¿quién ama como yo a esta atrevida mujer? —todos gritaban eufóricos— Pues, hoy seremos unos jodidos zombies —bromeé.

La canción comenzó a sonar y Taylor la cantó, luego cantamos a dúo Under The Water y Hit Me Like A Man. Luego de cantar bajamos del escenario. Entré al camarín, cansada. Sin pensarlo dos veces me metí en el baño, me di una ducha y me cambié así http://www.polyvore.com/cgi/set?id=62336455&.locale=es. Salí del baño y en el camarín estaba Justin con Jess y Joe.

—¡Mamá! —exclamó Joe y se tiró en mis brazos. Yo sonreí y lo abracé también.
—¡Amé el concierto! —aseguró Justin, quien cargaba en su falda a Jessica.
—También yo, mamá —habló Jess.
—Gracias, lindos —mi voz estaba agotada, solo hablaba muy bajo—, ¿no han visto a Alison?
—Oh, dijo que la buscaras —aseguró mi hijo.
—Gracias, bebé —besé su frente, él sonrió—, ¿ya vamos? Hoy cenaremos con Taylor.
—¿Taylor es la señora que cantó contigo hoy? —preguntó la inocente voz de Joe.
—Sí —respondió Jessica—, no me gustan sus ojos —confesó algo temerosa.
—Ella es buena —le explicó Justin—. Solo se pinta así los ojos, mamá también lo hizo un par de veces —bromeó. Yo reí por lo bajo.
—¡Qué cruel! —exclamé.
—¿Enserio, mami? —preguntó Jess.
—Sí, princesa —sonreí—. Es solo maquillaje.
—Oh, mejor —expresó aliviada.
—¿No estás cansada? —preguntó Justin.
—Mucho —respondí—, pero no puedo dejar de ir a cenar con Taylor y Alison —le expliqué—, ¿tienen sueño? —les pregunté a los niños.
—Verónica dijo que volveríamos con ella —afirmó Joe. Al parecer ya lo sabían—, porque mañana debemos levantarnos temprano.
—Sí, tú y papá volverán tarde —añadió Jess.
—¡Ow, qué obedientes niños! —aseguró Justin sonriendo. Amaba a los niños, mucho más a nuestros hijos. Era demasiado lindo verlos juntos— ¿Buscamos a Verónica? —les propuso.
—Pero quiero que mamá venga —habló mi princesa. Cómo no hacerlo si lo pedía mirándome así de tierna.
—¡Claro que sí, mi amor! —hablé.

La noche pasó bastante rápido, y con noche solo me referí a la cena. Con Justin decidimos caminar hasta el hotel, necesitábamos tiempo para nosotros juntos.

—Usher me llamó ayer —habló Justin, lo miré atentamente—, quiere que comience a grabar cuando termine de filmar.
—¡Oh, genial! —sonreí— para entonces yo ya estaré en Los Ángeles con los niños —le recordé. Eso era bueno porque estaríamos viviendo juntos otra vez.
—Sabes, estaba pensando en pasar un pequeño tiempo en Atlanta antes de regresar a Los Ángeles —hacía muchísimo tiempo no iba a Atlanta. Extrañaba ver a papá, José y Mich. Aunque, Michael estaba viviendo con Nerea en Los Ángeles.
—Sería genial, además de que los niños verían a papá, bueno el abuelo para ellos —sonreí divertida. Justin rodeó mi cintura con su brazo.
—Podríamos quedarnos una o dos semanas en mi antigua casa de Atlanta.
—¡Amo la idea! —aseguré emocionada. Daría mucho por volver y visitar esos viejos lugares que tanto amaba.
—Pues, no se dice más —besó mi mejilla—, iremos a Atlanta cuando termines la gira.
—Es extraño, hace muchísimo no voy por allí —comenté recordando los años que hacía de ello—. Creo que todo estará distinto.
—Pues, no cabe duda —todo cambia, todos cambiamos—. Pero creo que la pasaremos bien allí, ¿no?
—Just, ¿me has echado de menos? —pregunté. Justin me sonrió ampliamente.
—¿Crees que no fue así? —preguntó acariciando mi mejilla—, pues te eché de menos cada segundo.
—Justin… debo confesar algo —él me miró en ese mismo instante.


Narra Justin:


Vi en ese mismo momento como sus ojos se humedecieron, me comenzaba a desesperar, ¿qué diablos le pasaría? ¿Por qué había de llorar? Era señal de que era malo, ¿y qué sería lo malo?


—¿Qué tienes? —pregunté apresurando su silencio. Me preocupaba verla así.
—Justin… —suspiró, comenzaba a preocuparme más y más—, ¿tú no sabes nada de ___________(tu mamá)? —era raro oírla preguntar eso.
—No cariño, ¿por qué? ¿Sucedió algo? —si era así, estaba dispuesto a cualquier cosa.
—No lo sé —dijo temerosa—, Michael no quiere hablarme de ella y me desespera eso, ¿qué podría ser? —preguntó otra vez.
—Sabes cómo es Michael, no te preocupes princesa —intenté tranquilizarla.
—Tengo el presentimiento de  que algo malo sucede en Los Ángeles —aseguró. Era algo raro, ¿por qué ella se preocupaba ahora?
—Justin, nadie quiere hablar de mi madre —dijo algo exasperada. Creo que tampoco se percató del hecho de llamarla Madre otra vez—. Pasa algo, cuando le preguntó a papá por ella solo lo evade, José ni siquiera sabe que decir, solo guarda silencio y Michael dice que prefiere no hablar de ella, ¿qué diablos pasa? ¿Tú lo sabes? —yo negué con mi cabeza, porque realmente no lo sabía.
—Mi amor, no te desesperes —le pedí, estaba alterada y realmente, eso no era bueno. Ella… cuando estaba así nunca llegaba a buen puerto—, ¿por qué simplemente no llamas a ___________(tu papá) y le exiges una explicación?
—Justin… quiero viajar a Los Ángeles —confesó. La miré intentando callarla.
—Sabes que Alison no te dejará —mucho menos ahora, antes éramos adolescentes, quizás por eso cedían ahora… ahora somos adultos.
—Sí, lo sé. Pero necesito hacerlo —me recordó—. No quiero que me oculten nada.
—¿Te preocupas por ___________(tu mamá)? —pregunté algo inseguro. En realidad, creí que la odiaba.
—Está bien —suspiró—, no es solo eso.
—¿A qué te refieres, ___________(tu nombre)? —comenzaba a extrañarme.
—Justin… —tragó saliva—, no sé cómo decirlo.
—Por favor —le pedí—, ___________(tu nombre), dímelo. Sea lo que sea —obvio que la acompañaría.
—Creo que no puedo cantar más —confesó y las lágrimas bajaron a mucha más velocidad por su rostro—. Debo ir a Los Ángeles a hacerme unos estudios, quizás me operen de las cuerdas vocales otra vez, pero no sé si seguiré haciéndolo.
—¿De qué hablas? —le pregunté incrédulo—, estabas cantando hoy.
—Lo sé, lo sé —afirmó—, pero hago un esfuerzo sobre humano —la notaba tan decaída—. No puedo mostrarme mal delante de Jess y Joe, pero me aterra la idea, mi amor.
—¿Y si te operas? —quizás de aquella manera seguiría cantando.
—Mis cuerdas vocales están tan tensas que si sigo manejándolas —para cantar—, quedaré sin voz.
—¿Y no puedes hacer nada? —le pregunté.
—Pues, solo ir a Los Ángeles y hacerme estudios —confesó con un hilo de voz—. No sé qué haré, Justin. Estoy tan aterrada.
—¿Por qué no me lo dijiste antes, mi amor? —pregunté, estábamos parados justo en una esquina. Yo me puse delante de ella y acaricié su mejilla.
—Esperaba solo ir a Los Ángeles y allí decirte —me explicó—, pero todo pasó distinto a mis planes. Me iré mañana a Los Ángeles —añadió para mi sorpresa.
—¿Todos verdad? —me referí a si todo el equipo.
—Sí —afirmó—. La gira continuará o quedará cancelada de ahora en más según los estudios digan —me explicó.
—Mi amor, todo estará bien —la abracé—, yo estoy para hacer que todo esté bien —añadí y besé su frente—. Te amo y saldrás, saldremos en realidad, adelante como siempre.



…Aeropuerto de Los Ángeles…



Bajamos del avión, hacía algo de frío. Los niños venían con ___________(tu nombre), (http://www.polyvore.com/cgi/set?id=62497879&.locale=es). No me sentía animado y no era para menos, me preocupaba mucho la salud de mi amada esposa, me traía sin sueño pensar que tendría que dejar de cantar. Los paparazzis se abalanzaban sobre nosotros desesperados. Gracias a Dios teníamos los mejores guardaespaldas del mundo. Abordamos la camioneta y Kenny condujo hasta la casa que teníamos en el centro de Los Ángeles con ___________(tu nombre). Preferimos quedar allí porque sería más fácil acceder al hospital y además, ___________(tu nombre) tenía que quedar en contacto con Alison y era más fácil desde allí.

—¿Por qué nunca venimos aquí, mamá? —preguntó Jessica, ___________(tu nombre) se sentó en el sillón. Intentaba estar bien delante de los niños, ellos se creían ese cuento pero en realidad… a mí no podía engañarme. Sabía muy bien que por dentro estaba muriendo.
—Pues, porque sabes que amo montar y no podemos tener un caballo aquí —respondió simpáticamente.
—Sí, es cierto —comentó Jessica—. Mamá, en dos semanas será mi cumpleaños.
—Y mío —habló Joe sentándose sobre la falda de ___________(tu nombre). Yo solo escuchaba, sin dejar de pensar lo que pasaría por la cabeza de mi linda mujer en ese momento.
—Lo sé, lo sé —afirmó mi esposa— y tenemos una gran sorpresa para ustedes.
—¿Cuál? —preguntó Joe, Jess me miraba.
—Papi, dime qué es —me pidió mi hermosa hija.
—No puedo decírtelo ahora, mi niña —le informé—, pero a los dos les gustará —___________(tu nombre) acariciaba el cabello de Joe con los ojos perdidos en lo lejos, estaba pensando sin rumbo y era notorio. Lo que menos hacía era prestar atención a lo que los niños hacían.
—¡Juguemos! —propuso Jessica, sonreí intentando que no notaran la ligera pérdida en el tiempo de su madre.
—¿A qué? —preguntó mi esposa.
—Niños —habló Verónica simpáticamente—, es hora de bañarse —les informó. Eran las 05:00 de la tarde.
—Vamos, ya oyeron —les advertí. Ellos corrieron entre risas hacia su niñera.
—Gracias, Verónica —habló mi esposa, ésta le sonrió y se fue con los niños.
—Mi amor, no estés así —le pedí sentándome a su lado—, por favor. No quiero verte mal.
—Solo… solo me gustaría cantar una canción por última vez —deseó.
—¿Cuál?
—Vamos al patio, quiero aire fresco —me pidió.

Así lo hicimos, caminamos hasta el patio. La brisa era fría, había viento y el sol ya comenzaba a dejar sus últimos rayos detrás de unas pesadas nubes.

—No puedo cantar ni siquiera una nota —me explicó mirando a lo lejos.
—Pero, ¿por qué no?
—Porque cada vez que lo hago estoy un paso más cerca de dejar de cantar —respondió—. Todo es culpa de aquel jodido accidente de tránsito.
—¡Jodido Simpson! —musité yo entre dientes— Pero, mi amor… todo estará bien.
—Ojalá que así sea, Just —habló y se escabulló en mi pecho, aferrándose a mi cintura.
—Todo estará bien, mi amor —repetí—. Y si no es así, encontraremos la manera, haremos lo imposible para que puedas cantar, te lo prometo.
—Eres el mejor, te lo había dicho, ¿no? —sonrió levemente y juro que casi morí al verla hacerlo. La sangre corrió más fuerte y me sentí feliz nuevamente.
—Tú eres la mejor, la más linda y la que más amo en este mundo —besé su frente.
—Cántame algo —me rogó sin despegarse de mi pecho. Parecía una niña temerosa.
—Across the ocean, across the sea
Startin' to forget the way you look at me now
Over the ocean and across the sky
Startin' to forget the way you look in my eyes
And for you, I would walk
A thousand miles
To be in your arms
Holding my heart

Oh I, Oh I...
I love you
Everything's gonna be alright, I
Be alright, I
Be alright, I...

Through your sorrow,
Through the fights
Don’t you worry 'cause everything's gonna be alright
All alone in my room

Waiting for your phone call to come soon
And for you I would walk a thousand miles
To be in your arms,
Holding my heart

Oh I, Oh I...
I love you
Everything's gonna be alright, I
Be alright, I
Be alright, I...

You know that I care for you
I’ll always be there for you
Promise I will stay right here
I know that you want me too
Baby we can make it through anything
Cause everything's gonna be alright, I
Be alright, I
Through the sorrow, through the fights
Everything’s gonna be alright
Be alright —canté bajo a su oído.

Necesitaba decirle que todo estaría bien. Necesitaba que ella estuviera bien, que no llorara, que fuera feliz. No solo yo necesitaba que estuviera bien, los niños también lo hacían. Simplemente, ella era quien nos mantenía fuerte, su amor era quien nos salvaba, ¿y si ella caía? No, no podía dejar que cayera, no quería que cayera. Ella es frágil, no se merece cosas que la destruyan.

—Todo estará bien —repitió en un susurro. Se hundió aún más en mi pecho y yo la apreté contra mí. Si tan solo podría hacer que nada sucediera con ella, que fuera feliz para siempre.
—Claro que sí, princesa. Todo estará bien —no acostumbraba a verla así. Después de que ella fue mamá, nunca era fácil verla así de débil y frágil.
—Mañana irás conmigo, ¿verdad? —me preguntó.
—Claro que sí, mi amor.



…Al día siguiente…



Desperté casi a las 06:00 a.m., me duché, me puse un jean, un suéter, unas supras y bajé. Comencé a hacer el desayuno, casi eran las 07:00 cuando ella entró a la cocina vistiendo así http://www.polyvore.com/cgi/set?id=62832313&.locale=es. Me sonrió levemente.

—Buen día, cariño —saludó. Se acercó y besó mis labios dulcemente.
—Hola, bebé —saludé yo—. Estoy terminando el desayuno.
—Genial.
—¿Cómo amaneciste? —escuché un suspiro, esperaba algo así.
—Pues, no me quejo —intentó disimular—. Estoy nerviosa.
—Esos leggins se te ven sexys —comenté, ella largó una pequeña risa.
—¡Me haces reír, sonso! —le saqué la lengua, intentaba eso. Aunque enserio, los leggins se le veían sexys.
—A ver —puse un plato frente a ella en la mesa—, debes probar —la reté. Ella me miró arqueando una ceja.
—¿Qué es esto? —preguntó curiosamente.
—Huevos revueltos —sonreí orgulloso—, cómetelos.
—Está bien —aceptó y probó. Creo que le habían gustado—. Oh, son ricos —sonrió ampliamente.
—Lo sé, soy un muy buen cocinero, deberías admitirlo —ella me miró un poco divertida.
—Odio cuando haces abuso de tu ego —habló sin dejar de mirarme. Yo sonreí ampliamente.
—Solo bromeo, y lo sabes sonsa —ella asintió mientras ponía otro bocado en su boca.

Luego de desayunar conduje hasta el hospital de Los Ángeles. Allí bajamos y nos dirigimos al médico de cabecera de ___________(tu nombre).


Narra ___________(tu nombre):


Estaba tan nerviosa que creo que era mucho pedir que recordara el día de mi cumpleaños o mi aniversario de casado con Justin. Necesitaba hacerme el estudio y saber que podría volver a cantar, cosa que aunque había pocas posibilidades… podía pasar.

—Buenos días —saludó el médico. Un simpático hombre de cabello castaño oscuro y sonrisa adorable. Lo conocía desde hacía ya unos cuantos años.
—Buenos días, Doctor —dijimos al unísono con Justin. Él me miró curiosamente.
—¿Qué los trae por aquí, tortolitos? —preguntó recargándose en sus manos sobre el escritorio.
—Pues… —tragué saliva, Justin apretó mi mano—, necesito hacerme estudios de mis cuerdas vocales —añadí. Él me miró con una expresión que lo extrañó.
—¿Control por la gira? —preguntó. Yo negué con la cabeza.
—Tuve un accidente cuando adolescente donde mis cuerdas se vieron dañadas por unos químicos de una operación —comencé a resumir—, entonces tomaba medicación y tenía prohibido algunos alimentos como los que tenían gluten. Pues, ahora mis cuerdas se tensan demasiado al cantar.
—¿Y no has ido a alguien antes? —me preguntó curiosamente— De seguro tienes control.
—De hecho, antes de la gira tuve que hacerme el chequeo médico y todo estaba en orden —murmuré—. Me dijeron que podían estar consumiéndose, más bien volviéndose más delgadas.
—Eso sería demasiado extraño —aseguró—, no creo que pueda pasar —Bieber solo guardaba silencio.
—¿Qué quiere decir eso? —pregunté exasperada por una respuesta.
—Pues, realmente no creo posible que vayas a dejar de cantar o hablar por el simple hecho de que tus cuerdas vocales desaparezcan porque es algo bastante imposible —lo veía convencido de lo que decía—. Pero de todas formas haremos unos estudios para saber qué es lo que te tensa las cuerdas vocales.
—Bien —suspiré nerviosa.


Narra Justin:


Mi esposa y el médico se fueron a hacer una resonancia o algo así, no recuerdo exactamente su nombre. Así que simplemente debí quedarme sentado demasiado ansioso y preocupado esperando a que regresaran al consultorio nuevamente. Todo lo que quería era que ella entrara con una sonrisa en el rostro y dijera: “Todo está bien”. No sabía si sería o no así, ojalá Dios quisiera que sí.

Pasaron casi 40 minutos cuando ellos volvieron al consultorio. El semblante de ____________(tu nombre) era el mismo.

—¿Qué pasó? —pregunté cuando entraron.
—Pues, aún nada —se apresuró a responder el médico. ___________(tu nombre) soltó una sonrisa conformista de lado, cosa que significaba que no estaba bien aún—. Sus cuerdas se tensan, casi como decir que se retuercen cuando ella canta, es raro. Pero no creo que sea nada grave. Deberán venir mañana, por la mañana.
—Gracias, doctor —dijo ella sonriendo levemente.
—Recuerda, no debes comer, ni tomar cosas demasiado calientes.
—¿Y cantar? —preguntó ella con la ilusión de una respuesta positiva.
—Pues…





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Capítulo dedicado a Andrea :)


Lamento demorarme con los capítulos. Sinceramente, mi imaginación y mis tiempos son pequeñísimos. Las amo, espero que no me odien. Intentaré subir el fin de semana.





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