miércoles, 5 de junio de 2013

Capítulo 5°: "Les mostraré de qué estoy hecha". (2da. Temporada).



—Estás loca —le informé.
—A mí nadie me humilla, Bieber —me recordó ella—. Ya no más.
—¡Qué cojones, tía! —Edith, estaba muy impresionada— Pegarle así a Rebbeca McCanter, mereces todo mi respeto y más, tengo por hecho.
—Rebbeca McCanter va a rogar piedad —aseguró mi chica.
—No es tan fácil —le aseguré—. La has agarrado desprevenida.
—Nadie sabe de lo que soy capaz. Créeme que estar en la cárcel no solo es aprender lo que debes hacer y lo que no. Por el contrario, es casi la inmunidad al peligro y al miedo —daba escalofríos oírla hablar así, frívola y dura consigo misma—. Rebbeca quiere guerra, ¿y adivina quién estuvo en campo de concentración durante dos años? —sonrió divertida y cínica a la vez.
—Solo espero que no termines como el resto —dijo Edith, yo solo la miré detenidamente.
—Eso no va a pasar —afirmé yo.
—¿Terminar? ¿De qué manera? —preguntó curiosamente ella.
—De su lado —le respondió Edith, ___________(tu nombre) la miró fijamente.
—¿Tengo cara de tener ganas de juntarme con esa perra? —Edith simplemente no respondió nada, tenía claro que con mi chica no era necesario joder mucho para que te rompa la nariz.
—¡Bieber, Bieber! —habló una voz masculina, volteé y vi a un amigo en una de las mesas—, ¿ya no nos presentan a sus novias? —___________(tu nombre) también volteó a ver— ¡Assssú, y arde!
—Ven —le indiqué a ___________(tu nombre)—, te presentaré un viejo amigo.
—El cuál debe controlarse —aseguró ella caminando justo a mi lado.
—Hola tío —habló Paco—, hace mucho no te veo por aquí.
—Hola Paco, ella es ___________(tu nombre y apellido), mi novia. Nena, él es Paco, un amigo —___________(tu nombre) le hizo un gesto con la cabeza.
—Buena derecha, mujer —la alagó él mientras tomábamos asiento en las sillas—. Enfrentar así a Rebbeca, eres la única mujer que tiene los cojones para hacerlo.
—¿Y quién es la tipa para que le tema así como ustedes? —preguntó mi novia desafiante.
—Rebbeca McCanter —citó su nombre Paco, simplemente entendí que debía guardar silencio—. Comenzó casi como tú, una pequeña muchachita peligrosa. Quizás está cerca de los 30 o 35, su pandilla está en el norte de New York, se encarga de los negocios de ese lugar. Su lema es: “Uno, dos, tres o mueres”.
—¿Y le temen por eso? —cuestionó ella.
—Nadie le teme —le informé yo—. Simplemente, es mujer y no puedes pegarle o atacarla, ¿entiendes?
—Machistas —musitó ella—. Podría pelear con un hombre y sé que ganaría —Paco soltó una pequeña risa.
—Tienes valor, pero probablemente eso no suceda —coincidía con Paco.
—Es cierto, nena —hablé. Ella nos miró detenidamente y sonrió con ironía—. Venga, tenemos más fuerza.
—Pude pelear con siete presidiarias al mismo tiempo, quisiera verlos en esa situación —Paco no se inmutó.
—Son mujeres —simplemente, podíamos contra ellas porque éramos más fuertes por naturaleza.




Narra ___________(tu nombre):




Las presidiarias son una clase de entrenamiento las veinticuatro horas del día. Aprendes a pelear o dejas que te consuman. Jamás he querido que me ganen, por lo que tuve que ganarme mi respeto, y lo había logrado a la perfección. Canalizaba toda mi ira a través de un taller de boxeo, pues coser o bordar, definitivamente no era lo mío. Defenderme no me había sido difícil, ni siquiera cuando siete de ellas intentaron “marcarme”. Mucho menos temería defenderme fuera de la cárcel. Definitivamente, ya no le temía al peligro, porque yo misma era el peligro.


—Y ustedes, hombres —me encogí de hombros—. Que sea mujer, tenga una vagina en vez de un pene y un par de tetas, no quiere decir que no pueda pelear —les sonreí divertida.
—¡Demonios! —exclamó Paco divertido— Sumisa novia, Bieber —añadió con sarcasmo.
—Y aún no conoces nada, Paquito —Justin soltó una pequeña risa acariciando mi mano sobre la mesa, yo esbocé una sonrisa algo estúpida.
—La calificaría como el prototipo de una Heartbreaker —aseguró el amigo de Bieber, yo reí con ganas.
—¿Rompe corazones? —preguntó Bieber mirándome, yo solo no dejaba de reír— es una bomba de tiempo.
—Ufff, ni sabes —musité entre risas. Hacía tiempo no reía así—; ¡soy una cerda asquerosa! —Paco rió divertido.
—Tienes un novio muy cerdo —Bieber frunció el ceño.
—Pregúntale a él —lo incité a Paco, él solo volvió a reír.
—Ya, yo no cuento lo que haces en la cama —me informó Justin, yo me encogí de hombros.
—Pues, Paco es el que me ve como heartbreaker —me encogí de hombros e hice una mueca algo sexual con los labios.
—Para varear un poco —anunció Paco—, hay fiesta hoy.
—¡Dijo fiesta! —exclamé, necesitaba alcohol, cigarros y música fuerte.
—¿La de la playa? —preguntó Bieber, Paco asintió— Sé que irás —me afirmó.
—¿A caso tú no? —le pregunté divertida, Justin sonrió ampliamente.
—¡Jamás perdérmela! —me anticipó.



…Por la noche…



Todos asistiríamos a la fiesta en la playa, casi a dos horas de la casa. Willow, Jaden y Chaz, irían en el auto de Jaden. Justin y yo iríamos en mi camioneta. Bajé las escaleras vistiendo así http://www.polyvore.com/cgi/set?id=83705984&.locale=es, Justin se quedó viéndome, los demás ya se habían ido. Se paró frente a mí y me sonrió.


—¿Lista para la noche que se aproxima, nena? —yo asentí.
—¿Estás dudando? —él negó divertido abrazándome por la cintura y atrayéndome hacia él.
—Simplemente que hace mucho no sabes lo que se siente —y las ganas de estar allí, me mataban.
—Bien, vamos entonces.


Luego de implorarle a Justin que fuéramos en motocicleta, él aceptó. Honestamente, me gustaba más la moto que el automóvil. Así que emprendimos el viaje y luego de casi una hora y media, estuvimos en la playa. Justin aparcó la moto y nos dirigimos hacia la arena donde ya sonaba la música y había mucha gente bebiendo.


—¡Mierda! —oí decir— ¡Mamacita! —fruncí el ceño y me volteé a ver, Justin me jaló para que siguiéramos caminando.
—No puedes pegarle a todo mundo —me advirtió—. Haz caso omiso, por favor.
—Vale, vale —acepté de mala gana.
—¡Asssú, llegaron! —exclamó Chaz divertido cuando los encontramos.
—¿A esto le llaman fiesta? —cuestioné mirando alrededor, nadie estaba demasiado divertido, solo se divertían un poco.
—Es temprano aún —habló neutra Willow, yo solo intenté no sentir ganas de pegarle. Más bien, controlar mis ganas de pegarle otra vez.
—Dentro de media hora o más, cuando llegue la pandilla oeste, vas a saber lo que es esta famosa fiesta —me aseguró Jaden, ¿qué tendría de distinto?
—Yo podría enseñarles lo que es diversión —aseguré mientras encendía un cigarro.
—Intenta no ponerte ebria —me pidió Justin divertido, yo solo sonreí.
—Es lo que espero hace casi tres años —le informé—. Sueña con que no lo haga.
—¡Por una ronda de tekila! —propuso Jaden, yo suspiré sonriendo.
—Doble, por favor —añadí.


Luego de casi una hora, el lugar estaba el doble de lleno y habían encendido las luces del escenario.


—¿Qué dices de volver a cantar? —me preguntó Jaden llegando desde atrás, yo ya iba por tercer trago de tequila.
—¿Quieres que abra la diversión? Lo tendrás Smith —le advertí y sonreí divertida.
—¿A dónde vas? —cuestionó Willow.
—Mira —le indiqué.


Caminé hasta el escenario, hablé con el dj, tomé un micrófono y subí. Las luces se apagaron y comenzaron a seguir mis indicaciones. La música comenzó a sonar y yo a cantar (http://www.youtube.com/watch?v=ax6iP7KboEc) ¡Diablos! Como lo había extrañado.


—¡Mierda! —exclamó Jaden cuando llegué a la ronda—, creí que no iba a ser tan sexual.
—Eres tan ardiente, bebé —musitó Justin a mi oído, yo sonreí divertida—. Increíblemente sexy.
—¿Siempre tan vulgar? —oí decir a Willow. Tosí falsamente y me volteé a verla.
—¿Qué tal tu nariz, Willow? —le pregunté—, al parecer, quiere conocer a mi puño otra vez.
—¡Zorra! —exclamó. Justin me tomó del brazo.
—Tranquila —me pidió, yo solo fruncí el ceño y decidí ignorarla.
—¡Las carreras! —exclamó Chaz, ¿carreras?
—¡Vamos! —gritó Jaden y todos comenzaron a correr hacia la carretera, otra vez.


No dudé en moverme detrás de mi grupo, ¿qué diablos serían las carreras? Al llegar había alrededor de seis motos posicionadas detrás de una línea hecha con aerosol blanca haciendo rugir sus motores.


—Con que carreras, eh… —sonreí divertida—, así es tan fácil —aseguré, uno de los que iba a correr volteó a verme.
—¿Qué dices, borreguita? —habló con voz pesada.
—Que así es una mierda —repetí mis palabras—. Trae la moto —le dije a Bieber—, les enseñaremos lo que es correr —él sonrió divertido corriendo hacia el estacionamiento.
—Oye, paren —habló quien me había preguntado antes—, la borreguita y su principillo van a correr —una de las muchachas cerca de mí soltó una risa.
—Busquen un acompañante —les indiqué—, y un cinturón.
—¿Qué intentas inventar, muchachita? —preguntó la mujerzuela. Yo solo jalé el cinturón que tenía en mi cintura, lo tomé entre mis manos y lo hice sonar estirándolo con fuerza. La muchacha, poco entendió el reto.
—¡Venga! —exclamé mirando a todo el semicírculo formado detrás de las motos—, no van a asegurarme que aquí las mujeres son unas huevonas que le temen a un poco de velocidad, ¿o si, mujerzuelas?
—¡Tú eres la mujerzuela! —exclamó otra desde algún lugar de la ronda, los murmullos eran constantes, hasta que se vio irrumpido por un motor acercándose, abrieron paso en la ronda y la motocicleta de Justin se posicionó.
—Venga, veo que son unas cagonas —reí burlista—. No tenemos competencia —le hablé a Justin, él solo carraspeó un poco divertido.
—¡Ya que eres tan audaz, borreguita, ven corre con nosotros! —me ofreció el mismo tipo que había frenado la carrera antes—, ¿o también temes? —yo solté una sonrisa cínica, los ojos de Justin no se inmutaron ante la oferta, apostaba a que él sabía que lo haría de todas maneras y no temía por ello.
—¿Temer? Eso sí que no lo conozco, imbécil —miré a Justin fijamente—, vamos, les mostraré de qué estoy hecha.
—Nena, no… —susurró él.
—Vamos, baja —le pedí nuevamente—. Sé lo que hago —él soltó la moto y se bajó. Yo solo la monté como si esa máquina adorara mi peso encima de ella. Hice rugir el motor y le sonreí al imbécil a mi lado.
—¡Uh, la borreguita quiere acción! —exclamó otro tipejo desde un poco más allá del primer imbécil y comenzaron a encender sus motores.
—Si tú pierdes, me debes una ronda de tequila —le aseguré, el imbécil solo me miró fijo.
—Si tú pierdes, me debes una noche, nena —apostaba que la cara de Justin era roja y sus puños apretados dispuestos a marcarse en la cara del tipo.


Sonreí y volteé la cara a fijarme en la carretera. Casi 300 metros adelante había gente, delimitando la llegada, supuse. Debía ganar, y no solo porque no quería acostarme con el energúmeno que estaba por correr a mi lado, más bien para demostrarles a todos quién acababa de volver al negocio. Ya no solo temer por Rebbeca era algo que debían hacer, pues también yo estaba allí. Aceleré la moto haciendo rugir el motor, una vez más. Una de las perras que estaban allí se puso en medio de las motos con un pañuelo. Recargué mi cuerpo en mis brazos hacia el manubrio, entrecerré un poco mis ojos  y pude sentir la sangre correr con más temperatura en mis venas. Adoraba la velocidad.

El pañuelo rojo pasión que traía la muchacha se movió indicando la salida, solté el freno que tenía en mi pie y aceleré haciendo que la moto rugiera de una manera casi indescriptible y que de una sola vez llegara a casi 100 km. por hora. Definitivamente, Justin tenía a esa nena muy bien cuidada y muy bien preparada, especialmente. Solo no podía concentrarme en nada más que no fuera llegar primero, por lo tanto había aprendido una sola cosa: “mirar la meta y no prestar atención a lo que pasa detrás de ti o a tu costado”. Aceleré una vez más la motocicleta, el velocímetro no era algo que me interesara mucho. La meta cada vez estaba más cerca. Al pasar la línea blanca para encontrarme con más gente, giré sobre, prácticamente, la rueda delantera del ciclomotor. Mi velocidad se calmó durante el giro, pero aceleré una vez más, dándome cuenta que iba primera junto con el imbécil. Mantuvimos la misma velocidad hasta casi 50 metros de la partida, donde terminaba la carrera. Aceleré un poco más logrando pasarlo y luego de atravesar la línea, frené. Detuve la moto y me bajé de ella, Justin rápidamente se acercó a mí junto con Chaz.


—¡Mierda! —exclamó Chaz— y yo que creí que llegarías última.
—Amo la velocidad, eso jamás pasaría —sonreí divertida mientras Justin me tomaba por la cintura.
—¿Quién eres? —cuestionó el imbécil aparcando a mi lado—, ¿una clase rara de asiática travesti? —yo solté una risa bastante cínica.
—___________(tu nombre y apellido) —mencioné con seguridad—, ¿tú, perdedor?
 —Confórmate con llamarme Rango, primor —Justin me tomó con fuerza por la cintura al ver como el tipo se acercaba—. Y debes saber que aquí —la mano del tipo se alzó para tocarme—, las carreras son mías y nadie me reta porque sí nada más —añadió y pasó su dedo por mi boca, Justin me hizo hacia atrás metiéndose en el medio.
—Un gesto más de imbecilidad como el que acabas de mostrar y romperé tu cara de infeliz, ¿vale, tío? —le advirtió Justin y carraspeó. Estaba totalmente tenso.
—¿Y tú quién eres, cabrón? Estaba hablando con ella, no contigo —Rango estaba algo alterado también. Quizás perder no le sentaba bien.
—Soy quien te hará saber que una mujer no es menos cosa que tú, por el contrario. Un maricón (miedoso) como tú es mucho menos cosa que una mujer, imbécil —y definitivamente, Justin estaba a punto de meterse a una pelea de puños con el tipejo ese.
—¿Llamas mujer a esa marimacho? —cuestionó irónicamente el tipo, yo solo fruncí el ceño.
—Pues, lo envidias porque soy más hombre que tú, aún siendo mujer, misógino —escupí intentando estar yo frente a él, pero Justin me tenía atrapada con su brazo, no quería que me metiera era obvio.
—¡Admítelo, tío! Te ganó una mujer que es ardiente e independiente, que tiene los ovarios mejor puesto que cualquier perra de aquí, ¿qué harás? ¿Pegarle por ello? —Justin estaba retándolo, se notaba en su tono—. Inténtalo y verás como puta te va.
—¿Y tú quién te crees, novio de la borreguita? —cuestionó Rango con burla.
—Justin Bieber, para ti. Y es mejor que comiences a temer cuando escuches ese nombre, porque acabo de recordar que tú eres de la parte de Rebbeca —el imbécil puso sus ojos en blanco, incrédulo.
—¿Justin Bieber? —preguntó divertido y soltó una risa un poco nerviosa— jamás voy a temer al escuchar tu nombre, y ahora que conozco a la tan nombrada “___________(tu nombre)”, sé que no debo preocuparme, pues los dos son unas princesas.
—Princesa tú —hablé yo—, porque puedo patear tu trasero cuando mis ganas lo dispongan —le advertí, honestamente ese tipo me caía pesado.
—Métete tus palabras en el trasero, cabrón. Porque la próxima vez que escuches mi nombre, será cuando te informen quién te dejó inconsciente, ¿vale? —el puño de Rango se elevó, pero Justin lo tomó antes de que se estrellara en su cara.
—¡Bieber! —gritó Chaz— Aquí y ahora no.
—¡Cierra la boca, Somers! —gritó Justin empujando al Rango para abalanzarse sobre él.
—¡Justin, vámonos! —le grité al ver los patrulleros de la policía aparecer.
—¡Bieber, muévete! —gritó Chaz, al ver la policía Justin se puso de pie. Lo importante era que yo saliera de allí. No podía hacer nada ilícito y las carreras, eran ilegales.
—¡Sube, sube! —dijo Justin montándose a la moto, yo subí detrás de él— ¡Esto no terminó, imbécil! —le gritó Justin y arrancó la moto.



Aceleró con velocidad y salimos mientras la gente intentaba salir de allí antes de ser atrapados por la policía. Extrañaba lo que se sentía tal acción de la noche. 

3 comentarios:

  1. oh shit ME ENCANTO EL CAPITULO SIGUELAAAA !!!!

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    1. Sigueela porfaaavooor :) esta tremenda esta novela, sube capii rapido:)

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  2. "Aceleró con velocidad y salimos mientras la gente intentaba salir de allí antes de ser atrapados por la policía. Extrañaba lo que se sentía tal acción de la noche. "
    OMG ME ENCANTO- ¡LA AMO! DIOS, SOY TU NUEVA LECTORA <3 NO PIENSO PERDERME NI UN CAPITULO JAMAS :33
    SEGUILA *-*

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