sábado, 2 de marzo de 2013

Capítulo 44°: "Será en vano que quieras hacer algo, porque ahora solo puedes preocuparte por Samanta y el bebé que viene en camino".





—No espero nada de ti, Justin Bieber —sentencié—, porque por si no escuchaste bien detrás de la puerta para mí desde el día que supe lo de Samanta estás muerto, ¿entiendes eso, no? Pues, no esperas nada de los muertos, porque no existen más en tu vida, no forman más parte de ella. Así que hazte cargo del maldito bebé que esperas con la puta ramera de mi hermana y haz de tu vida un puto cuento de hadas. Prométele todo lo que me prometiste a mí a ella, hazla feliz y folla hasta en el techo con su vagina sucia. Solo deja que haga mi vida a mi modo y guárdate toda explicación que tengas para mí, Bieber —le exigí.
—Tú no entiendes lo que se siente, ¿verdad? —sonrió cínicamente mientras derramaba algunas lágrimas— No sabes lo desesperante que es tener que soportar a tu hermana cuando no es a ella a quien quiero, porque más que claro tienes que te quiero a ti. Te amo, ___________(tu nombre) —jamás me había dicho que me amaba, era raro—, pero tú no quieres entenderlo.
—¡Y tú no sabes toda la mierda que ha quedado en mi vida después de que me fui de ti! —protesté yo gritando esta vez— Solo déjame en paz, Justin. Ya te lo dije, tu responsabilidad ahora es Samanta  y arréglatelas para ser feliz con ella. Déjame a mí destruirme al modo que más me guste, pero solo no intentes hacerme sentir un poco de culpa por esto, porque aquella noche no fui yo quien metió tu puto pene en la vagina de mi hermana, ¿lo tienes no? —él sacudió la cabeza mientras yo soltaba el humo del cigarro con furia. Me sentí completamente abrumada cuando sus brazos rodearon mi torso con fuerza apretándome contra su pecho, mis manos lo empujaron y retrocedí un par de pasos.
—No me hagas esto —me rogó llorando.
—Púdrete, quémate en el infierno —le saqué el dedo medio y salí de casa de Miley como alma que se la lleva el diablo.


Acababa de hundir a Justin en la tristeza y lograr flotar en tanto odio y rabia. Sentí los pasos de alguien detrás de mí, honestamente no esperaba hablar con nadie, absolutamente nadie. Sentí la mano de alguien tomarme por el brazo y me volteé sobre mis talones dejando de correr.


—Solo cálmate —me susurró abrazándome. Mi mandíbula estaba tensa, mis puños deseaban estamparse contra la cara de Justin y mis ojos me ardían de ganas de llorar, pero debía ser fuerte.
—¿Cómo coño esperas que lo haga? —cuestioné desesperada por soltarme. Quería irme.
—Vamos, nena —insistió Justin—, sabes que las cosas debemos hablarlas.
—¡No soy tu nena! —grité zafándome de él. Odiaba que me dijera así— Estás loco, ¿verdad, Justin? No entiendes que ya no soy nada tuyo, ni siquiera tu amiga. Vete al demonio, enserio lo digo. Desaparece de mi puta vida —no pude más ante tanta tensión y mis gritos, las lágrimas salieron de mis ojos naturalmente deslizándose por mis mejillas.
—No llores —me pidió él intentando abrazarme, pero fui veloz y me alejé más de él—. No soy un monstruo, no me lo hagas más difícil de lo que es, por favor, nena.
—¿Qué diablos esperas que haga? —le cuestioné desbordándome en lágrimas.
—Que me escuches —sentenció esperando un sí o un no de mi respuesta.
—No quiero escuchar una mierda —hablé con frialdad.
—Por favor.
—¿Y qué es lo que dirás? —enjuagué mis lágrimas con mis puños—, Si todo lo que pasa yo ya lo sé.
—Por boca de Miley o Jen, pero por mí no lo sabes —lo veía demasiado débil, cosa que solía ser rara en Justin. Nunca lo había visto así.
—¿Y qué tiene de distinta tu situación? —hablé con ironía— Es la misma mierda, Justin, ¿no lo recuerdas? Tú embarazaste a Samanta.
—Acéptame un café, por favor —me rogó.
—No quiero, Justin. Ya no quiero tener nada que ver contigo —debía estar firme, porque no quería volver a caer en sus juegos.
—Merezco al menos que me escuches, por lo que vivimos juntos —sonreí cínicamente y negué con la cabeza.
—Lo único que mereces es ciar al hijo que espera Samanta —añadí, corrí hacia el lado del conductor y me metí en el auto.


Arranqué el motor y dejando a Justin atrás viéndolo por el retrovisor ver como un idiota parado allí como rodaba por las calles, comencé a conducir lejos. Mientras conducía sonaba en la radio Unplugged, el álbum de Nirvana que más amaba. Suspiré mientras me metía en la autopista, aceleré subiendo la velocidad a casi 120 km. por hora, el cielo se veía horrible, parecía que iba a llover y eso pasaría antes de que llegara a casa. Estaba casi a una hora y media de llegar, así que debía armarme de paciencia para conducir bajo la lluvia.

Todo lo que había pasado me tenía consternada, ¿por qué diablos debí cruzarme con Justin y mucho más tratarlo de esa manera? Por mucho que lograra arrepentirme, no podía ir en contra de mi orgullo, en contra de mi dignidad, porque para ser honesta, era como pisotearme yo misma lo que era.



Narra Justin:



—¿Qué pasó? —preguntó Caitlin al verme entrar cabizbajo, levanté la cabeza para mirarla con los ojos tristes que llevaba conmigo hacía un par de días.
—No quiere saber nada de mí, enserio no lo quiere —aseguré. El rostro de Miley demostraba total tristeza, lo sé. No era justo que ___________(tu nombre) no se pusiera ni siquiera dos segundos a considerar mi situación.
—Debes entenderla —habló Jaden, yo detuve mi atención allí—, ella está dolida, mucho más que tú quizás, confiaba a ojos ciegos en ti y se viene a enterar de esto, ¿cómo esperas que reaccione? Lo mejor sería que esperes un poco de tiempo.
—Estoy desesperado —confesé sentándome al lado de el hermano de Caitlin—, mi situación es una mierda.
—Sabes, me gustaría ayudar —confesó Cait, sentí a Christian suspirar.
—___________(tu nombre) está demasiado empecinada en rehacer su vida y que los demás no estemos en ella —era raro que él se incluyera—. Lo más raro es que ha vuelto a bailar.
—¿Nueva vida? —cuestionó Miley algo preocupada— Me asusta eso.
—¿Por qué? —preguntó Jaden curiosamente.
—Una sola razón —tituló Miley.
—Drogas —dijeron al unísono Miley, Christian y Jaden.
—No, no lo hará —pensé en voz alta—, me niego a creer que volverá a drogarse.
—¿Crees eso? —Miley negó con la cabeza divertida, por así decirlo— ___________(tu nombre) es capaz de cualquier cosa cuando está despechada y cuando digo cualquier cosa, es cualquier cosa.
—Tiene a Ronan con ella —mencionó Christian—, no creo que lo haga.
—Enserio no lo saben —prosiguió Miley—. Si vuelve a juntarse con Zayn, es señal de que ya está perdida en marihuana, cocaína y todo lo que pueda llamarse drogas.
—Debemos impedirlo —hablé exasperado—. No puede caer de nuevo, porque sé que no saldrá.
—La llevaré a Paris en dos días —confesó Christian, mis ojos se dirigieron a él con odio y rabia—. Le pedí que venga conmigo y que lleve a Ronan, porque sé lo mal que está. Quiero hacerla olvidar un poco de toda esta mierda —añadió el chico de cabellos amarillentos.
—¿Y luego? —preguntó Miley— ¿Cuándo regrese?
—Tiene la temporada de ballet —recordó Caitlin—. Si no me equivoco comienza en un mes.
—¿Y eso qué? —se entrometió Jaden otra vez—, bailará los sábados y domingos, pero bien sabemos que en New York la droga corre las 24 horas de todo el día y todos los días, ¿por qué pensar que estará a salvo? Puede volver a consumir en cualquier momento.
—¡Qué optimista! —exclamé con sarcasmo. Odiaba el pesimismo en ese momento, me desesperaba saber que ella probablemente estaba en peligro de autodestruirse otra vez.
—Deberás avisarme cuando ella llegué a New York —le anticipó Caitlin a Christian, su hermano—. Deberé idear un plan para que alguien que esté continuamente con ella controle sus movimientos.
—¿Crees que eso es posible, Cait? —preguntó Jaden, ella se encogió de hombros.
—Soy su mejor amiga, debo intentarlo al menos. Debo salvarla —nos recordó ella.
—¿Debes salvarla? —cuestioné entrometiéndome, me sentía como un idiota— El único que debe hacer las cosas aquí soy yo, pero ella está empecinada en cerrarse en sus putas ideas.
—No quiero ser cruel —tituló lo que seguía Miley. Era absurdo que lo dijera, porque iba a serlo quiera o no—, pero no podrás cambiar su manera de ser y todos aquí sabemos lo testaruda que es. Será en vano que quieras hacer algo, porque por ahora solo puedes preocuparte por Samanta y el bebé que viene en camino, ¿no es así?
—Es cierto —suspiré, aunque doliera Miley tenía razón.
—A ver, ¿qué dicen si me voy a vivir con ella? —mi corazón se oprimió y mis puños se cerraron furiosos al oír esa propuesta de Christian.
—¿Estás loco? —grité poniéndome de pie para mirarlo— Tú llegas a mudarte con ella y voy a matarte, Beadles.
—Oye —protestó Caitlin—, solo queremos proteger a ___________(tu nombre) del estado emocional que le provocaste, no tienes derecho a quejarte de nada, ¿vale?
—Pero está loco si se va a vivir con ella —protesté—. Es seguro que quiere ligar con ella —si no, ¿por qué sería tan comedido? No había otra opción.
—Y si es así, ¿qué? —no quería hacer un escándalo, pero Christian estaba tomándome el pelo y me molestaba eso—. Tú no eres más su novio, ella es una mujer libre y para serte honesto, amigo Bieber, amo a ___________(tu nombre) desde que tengo 10 años, ¿algún problema con ello? Tú la tuviste y la perdiste, es justo que ella rehaga su vida.
—Justamente contigo —añadí lleno de odio—. Haz lo que te plazca, yo veré la manera de solucionarlo.
—No es momento de tu inmadurez, viejo —me recordó Jaden—. Lo que importa ahora es solucionar lo que le causaste a ___________(tu nombre), ¿lo olvidas?



…Al día siguiente…
Narra ___________(tu nombre):



Desperté gracias al timbre a las 09:00 a.m., supuse que Ronan y su niñera no estaban, solo por el hecho de que Verónica no atendió. Así que decidí atender la puerta sin cambiarme. Al abrir encontré a Chris parado sonriendo frente a mí.


—Hola —saludó con una enorme sonrisa.
—Pasa Chris —le sugerí entrando nuevamente—, estás en tu casa.
—¿Dormías? —creo que lo notó por el pijama.
—Para ser honesta, sí —sonreí volteándome hacia él.
—Pues, cámbiate —me sugirió—, tengo planeado un lindo martes junto a ti —arqueé una ceja mirándolo fijo.
—No intentarás coquetear conmigo, ¿verdad, Chris? —él se encogió de hombros y yo sonreí divertida.
—¿Quién dice que está mal? —fue su respuesta a modo de pregunta. Era obvio que lo hacía.
—Acabo de terminar una relación —le recordé, que aunque no duró mucho en realidad, significó demasiado para mí.
—Ya, dejemos esto para otro momento —sonrió divertido—. Vamos, dúchate y cámbiate, así nos vamos.
—Vale, vale —acepté algo confundida.


Me escabullí en mi habitación, me di una ducha, me cambié así http://www.polyvore.com/cgi/set?id=73956431&.locale=es, me delineé los ojos y los pinté con sombra negra, luego me pinté los labios de rojo y por último recogí mi cabello desprolijamente en un moño sobre mi cabeza. Tomé mi bolso y salí a la sala, donde esperaba Chris por mí.


—¡Diablos! —exclamó y sonrió.
—¿Qué? —pregunté divertida, sabía que seguiría un cumplido y de forma rara, no podía regañarlo a Chris por hacerlo. Me gustaba que me halagara y era raro.
—Eres jodidamente sexy hasta con un vestido que tape tus tobillos —describió su pensamiento. Yo solo solté una risa algo sonsa, natural mejor dicho.
—Tú estás jodidamente baboseándote por mí —reí divertida mientras él se ponía de pie a mi lado, al parecer llevaba prisa.
—No, no tanto —aseguró—, ahora vámonos. No hay que perder tiempo y casi son las diez.
—¿A dónde vamos con tanta prisa? —le pregunté caminando hacia la puerta de la entrada, Chris sonrió divertido, logré ver eso de reojo.
—Sé lo impaciente que sueles ser, pero no me interesa mucho en este caso —se encogió de hombros ante mi ceño fruncido.
—No es justo —sentencié—. Tomaré venganza por esto, Beadles, tenlo claro, ¿vale?


Salimos del departamento y bajamos al estacionamiento, subimos al auto de Cait, que era en el cual andaba Chris mientras se encontraba en New York. Él comenzó a conducir por calles que en realidad, no había transitado muchas veces. Quizás era porque siempre andaba por los mismos lugares y eso no me molestaba, no me causaba curiosidad saber qué pasaba en otras calles, por eso mis recorridos solían ser siempre los mismos.

Christian conducía como un ebrio al volante, no me asombraba que yo lo hiciera de la misma manera cuando fue él quien me enseñó a manejar.


—Chris, ¿quieres que nos detengan los del control de velocidad y te hagan la alcoholemia? —le pregunté divertida, él solo sonrió sin dejar de conducir como un maniático.
—En Paris no hay velocidad límite —me aseguró, yo solté una risa divertida.
—Y podrías conducir como quieras allí, estaría bien paseando por el autopista a 200 km. por hora, pero sabes —suspiré divertida—, aquí no es Paris, ¿lo recuerdas? —Chris aminoró la marcha un poco—. Buen chico —sentencié, él sonrió.
—Amarás conducir en Paris —dijo con total seguridad—. Sé que amas conducir como maniática, eres un demonio al volante.
—Soy un demonio —le aseguré.
—Lo sé, uno ardiente y sexy —era raro oírlo a Chris coquetear.
—¿Otra vez coqueteándome? —no era por nada, pero comenzaba a ser constante y eso me intimidaba un poco, ¿Chris querría conmigo?
—Venga o yo soy malo coqueteando o tú eres muy lenta —definitivamente, quería conmigo.
—No soy lenta, ni tú malo —aseguré—. Solo que no acostumbro a salir con mis amigos en este plan. Sabes el fiasco que soy en las relaciones, ¿estarías dispuesto a ser tan retorcido? No lo creo, Chris.
—Tú jamás has podido ser retorcida conmigo —me recordó astutamente y para mi sorpresa, pensándolo bien, él tenía razón—. No sé por qué, pero nunca has sido conmigo como lo eres con los demás.
—Me conoces demasiado bien —podría ser un punto a favor o un punto en contra—. Pero eso no me asegura que funcionará. Chris, para serte sincera, sigo queriendo a Justin.
—No salí para hablar de eso —me aseguró y sonrió mientras seguía al volante—. Solo quería disfrutar lo que estaré en New York.
—¿Y a dónde iremos? —cuestioné, quién sabe los planes de Justin.
—Descuida, sé que va a gustarte —eso no bastó para sacarme la intriga, ¿a dónde me estaría llevando Christian?





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Hola, linduras :) sé que hace mucho cuelgo solo los capítulos y ni siquiera respondo comentarios o las saludo, ¡lamento mucho eso! Es que últimamente estuve de fiesta en fiesta y casi no tenía tiempo para escribirles, pero aquí estoy. El lunes entro a clases, ¡ptm!, pero descuiden, no las abandonaré. Gracias a Dios me va muy bien en el colegio sin estudiar nada, soy rara, lo sé. Pero sin estudiar, soy el mejor promedio de la clase, fuera de eso, que no viene al caso, les seguiré escribiendo. Quizás no cuelgue muy seguido, pero haré lo posible.
Muchas me pidieron maratón y, saben, intentaré hacerlo. Intentaré subir al menos dos capítulos mañana, ¿vale? Son las mejores, lindas. Las amo y gracias por todo.





Poly




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