lunes, 25 de marzo de 2013

Capítulo 51°: "Entonces será tu destino morir por amor gracias a la perra de mi hija mayor".





Pasé la tarde junto con Ryan y Thomas, luego regresé a casa cuando casi eran las 08:30 de la noche. Me tiré en mi cama, Ronan estaba por acostarse, más bien Verónica estaba por acostarlo. Me dolía la cabeza y estaba demasiado deprimida como para componer o cantar. Honestamente, no podía hacer más que pensar en Justin.

Había oído todo lo que había dicho hacía dos días en el hospital. Desde que dijo que dejaría de lastimarme, ya no lo vi. Ni siquiera sabía qué era de él, honestamente, no sabía nada. Absolutamente nada. Me daba odio e impotencia, pero sabía que era lo mejor, viéndolo solo cagaba las cosas y me hacía mal a mí misma. Extrañaba con mi vida a Justin y lo único que podía hacer, era aferrarme al recuerdo o a la esperanza de que el futuro nos uniera, porque de su parte sabía que no volvería. 

Mi teléfono vibró a mi lado, lo tomé entre mis dedos casi sin ganas de leer algún mensaje de quien fuera o hablar con alguien. Vi en la pantalla que un número privado estaba llamándome, me extrañó ver eso. Apreté el verde y llevé el teléfono hasta mi oreja.


#Vía telefónica#
—¿Aló? —hablé sin ánimos.
—Señorita ___________(tu apellido) —la voz de quien hablara se notaba odiosa y cínica.
—¿Quién diablos habla? —mi humor no favorecía a nadie, era notorio.
—No es manera de hablarme esa, ¿no lo cree? —carraspeé y solté una carcajada cínica.
—¿Quién puta eres? —reformé mi pregunta.
—No interesa eso, bebé —mi ira creció cuando oí decirme así—. Sabes, a que no adivinas a quien tengo ahorita mismo conmigo —mi corazón se detuvo y pensé breves segundos, pero Ronan estaba en casa.
—¿A quién? —cuestioné divertida—, si Jen quiere hacerme tambalear, debe saber que no podrá.
—No es Ronan quien está conmigo —soltó una risa cínica—. Es alguien a quien amas mucho, nena.
—¿De quién hablas? —pregunté temerosa de la respuesta.
—Justin manda saludos, pequeña perra —mi corazón se detuvo y tuve ganas de morirme en ese mismo momento. Jen, ya se había metido con Justin, ¡jodida puta!
—¡Demuéstralo! Demuestra que tienes a Justin —le exigí desesperada.
—Bieber, habla —oí decir lejos del teléfono—, tu reina quiere oírte.
—¡___________(tu nombre)! No intentes nada, te harán daño —fue lo único que oí decir, al parecer lo callaron luego, pero definitivamente era él. La sangre en mis venas hervía y corría veloz, ¡tenía odio en mi interior! Solo odio.
—¡Maldito! —grité a través del teléfono— Justin no tiene nada que ver en los problemas que yo tengo con Jen, ¡jodidos!
—Con más respeto, florcita —me llenaba de asco—, ¡el único que dice cosas ahora, soy yo!
—No tienes la puta idea de lo que soy capaz de hacer si te metes con quienes quiero, maldito —escupí con ira.
—Recuérdale eso a Jen, ¿qué dices? —me ofreció burlista.
—¡Jen es una puta! —cosa que no era novedosa para nadie— y Justin no tiene la culpa de que mi propia madre intente destruirme, suéltalo —le exigí a través del teléfono.
—Ven tú por él, nena —me sugirió para colgarme la llamada.
#Fin vía telefónica#.


Mi cabeza iba a explotarme, ¡no podía creerlo! Me senté en la cama y azoté mi teléfono con ira contra la pared frente a mí. Era mi deber hacer algo, después de todo yo lo había metido en eso, ¡era una maldita! Jen estaba cagándome la vida, a mí en particular y ni hablar de Samanta y su futuro hijo con Bieber, ¡mi puta madre, por así decirle, era asquerosamente deplorable! Una persona miserable y aborrecible. Estaba enferma mentalmente, eso era seguro. No podía poner a más gente en peligro, debía hacerlo sola.

Tomé unas prendas y me cambié así http://www.polyvore.com/cgi/set?id=76580920&.locale=es . Me até el cabello y tomé mi pistola para meterla en la parte trasera de mi jean. Me subí a mi auto y comencé a conducir sin rumbo alguno, ni siquiera sabía a dónde puta iba.

Conducir sin rumbo por New York durante media hora acrecentaba mi ira, pero ver el ferrari negro de Justin aparcado en frente de una casa bastante presentable, diríamos, me llamó la atención. Aparqué y me bajé con velocidad, la sangre me corría rápidamente por las venas. Fue cuando vi a Jazzy salir corriendo, desistí de la idea de apuntar con mi revolver, definitivamente Justin no estaba allí dentro.


—¡Jazzy! —exclamé—, ¿qué haces aquí? —pregunté confundida caminando hacia ella.
—___________(tu nombre), ¿tú enviaste el mensaje? —preguntó la pequeña confundida.
—No, claro que no —respondí pensativa—, ¿qué mensaje?
—No lo sé —se encogió de hombros—. Decía que venga a esta dirección y como Justin no estaba en casa tomé su auto y conduje hasta aquí.
—Diablos —musité confundida—, Jazzy, debes volver a tu casa, quédate allí y no salgas.
—¿Qué? ¿Qué sucede? ¿Por qué? —no podía decirle que corría peligro, ni ella, ni Justin.
—Podré decírtelo luego, solo hazlo —ella me miró detenidamente.
—¡Tú estás metida como él! Es eso, ¿no? —arqueé una ceja. Jazzy estaba alterándose.
—¿De qué hablas, Jazzy? —le pregunté, al parecer… Justin estaba metido en algo.
—¡Lo vi a Justin salir con un arma hace uno o dos días! —dijo desesperada con los ojos llenos de lágrimas— Sé que él está en alguna pandilla de nuevo, ¡lo presiento! Y apuesto a que es todo tu culpa —no cerraban los datos, ¿Justin nuevamente en una pandilla? No lo creo.
—Yo no soy parte de ninguna pandilla, nena —intenté tranquilizarla—. Me llamaron diciendo que tenían a Justin, intento encontrarlo, pero no sé si dónde está.
—¿No sabes en qué estaba metido? —soltó Jazzy preocupada. Podía notarlo.
—¡Qué bellezas! —oí decir con seguridad, volteé sobre mis talones ante el impacto de esa voz cínica y burlista en mis oídos. El jodido Alex estaba frente a mí apuntándome con un arma.
—¡Maldito! —exclamé y automáticamente con velocidad lo apunté también yo— Jazzy, ponte detrás de mí —le exigí, pero ella estaba atónita—, ¡Ya! —le grité— Vamos, hazlo —grité otra vez.
—Sigues igual de linda que hace unos meses, cariño —sonreí cínicamente mientras tapaba a Jazzy con mi cuerpo.
—Y tú igual de arrogante —él carraspeó un poco.
—Y sigues olvidando el hecho de que te apunto con un arma y puedo hacerte volar en pedazos la cabeza, nena —solté una carcajada burlista.
—Eres tan narcisista —demasiado para mi gusto—. Lástima, ¿no? —di unos leves pasos hacia él abriendo mi chaqueta con una de mis manos.
—¿Lástima qué? —cuestionó mirando mi abdomen que quedaba al descubierto.
—Lástima que estés de parte de Jen, porque… sé que me deseas y estoy sola —lo miré sensualmente—. Lo malo es que no traiciono mis principios —susurré sensualmente acercándome a él. Instintivamente su arma bajó.
—¿Y eso qué? —cuestionó mirándome fijo con sus azules ojos— Solo intentas hacer que no te mate y descuida, no lo haré —yo sonreí divertida.
—Podríamos jugar un juego, si es lo que quieres —estaba seduciéndole, pero sabía hasta dónde llegar.
—¿Qué buscas, ___________(tu nombre)? —preguntó con la respiración agitada al sentir mi mano cerca de su bragueta.
—Mmh… —gemí un poco cerca de su oído—, un poco de diversión —añadí susurrando.
—Deja de hacerlo —me pidió.
—¿Seguro de que es lo que quieres? —sonreí sensualmente mirándolo. Sus ojos estaban hundidos en lujuria y deseo.
—Está tu cuñada aquí detrás, ¿lo olvidas? —intentaba tener compostura. Mientras tanto, yo sacaba su celular del bolsillo trasero con delicadeza de que no lo notara.
—Claro que no lo olvido —musité—, tampoco olvido que Justin no es nada mío ahora.
—Pues, en ese caso… —antes de que él terminara de decir algo, golpeé su nuca con mi pistola, haciendo que cayera inconsciente al piso.
—¡Vamos, Jazzy! —le grité mirándola— Corre —añadí.
—¿A dónde vamos? —cuestionó corriendo a mi lado.
—Vámonos —le exigí jalándola hacia mi auto.


Desesperada Jazzy subió en lugar del copiloto, yo en lugar del piloto. Arranqué el motor y sin mucho que esperar comencé a conducir.


—¡Con que no estabas en la banda! ¿No? —me sacó en cara Jazmyne.
—Jazzy, no es lo que tu crees —me dediqué a decirle preocupada por escapar—. No puedo hablarte de la verdad, porque ignoras lo que desconoces y eso es mejor en esta situación —mucho mejor—. Si algo llega a sucederte, Justin me mataría y creo que es bastante obvio que el peligro viene detrás de ti también.
—¿Por qué mierda estamos metidos en esto? —a la pequeña hermana de Justin la desesperaba todo esto tal como a mí hacía un par de meses, pero debía admitir que ahora… era parte de mí.
—Jazzy, no puedo decirte nada —hablé con seguridad mientras me metía en la autopista y aceleraba—. Solo debes tener cuidado hasta que logremos dar con Justin, ¿vale?
—Quieren matarme, ¿no? —en realidad, no lo sabía.
—No lo sé —en realidad, era a mí a quien buscaban.
—¿Y qué hay que hacer ahora? —buena pregunta.
—Encontrar a Justin —lo esencial— y ya luego, veremos.
—Necesito saber en qué puta estoy metida —repitió algo ofuscada Jazzy.
—¡Ya sabes que no voy a decírtelo, Jazmyne! —exclamé cansada de oírla decir lo mismo tantas veces— Simplemente, guarda silencio y preocúpate por no tener una bala en medio de la cien, ¿vale?


Ella no respondió nada, solo guardó silencio mientras su vista se dirigía hacia la autopista por la ventanilla del automóvil. Interiormente mi cabeza era un torbellino, necesitaba estar en un lugar donde Jen no pudiera tenerme y revisar detalladamente el móvil del imbécil de Alex. Luego de casi una hora aparqué en una gasolinera algo abandonada. Jazzy se había quedado dormida. Sin salir del auto deslicé el móvil por mi bolsillo y lo tomé entre mis manos. Pasé mi dedo por la pantalla y se encendió.



Narra Justin:



La jodida de Jen había ido demasiado lejos esta vez, no era por presumir, pero era Justin Bieber y nadie se metía porque sí conmigo. Absolutamente, nadie. Me importaba una mierda quién era, iba a pagarlas.


—Hola, Bieber —saludó Jen entrando a la sala putrefacta donde me tenían amordazado.
—Jodida —musité, ella sonrió cínicamente haciendo resonar sus zapatos en el suelo.
—Irónico, ¿no? —carraspeó un poco— Planeé que te metieras con ___________(tu nombre), pero jamás pensé que ella se metería tanto en ti y tú te meterías tanto en ella —esta mujer estaba demente.
—No tiene sentido lo que dices, Jennifer —escupí con odio. Estaba totalmente cegado de odio y nervios.
—¿Eso crees? —preguntó irónicamente sentándose en una silla frente a mí— Pues, no fue casualidad que tú pusieras los ojos en ella, ni que ella fuera tan cálida, por así decirlo, contigo —odiaba sus ojos de gata y su voz traviesamente diabólica disfrazada de dulzura irónica. Era repugnante.
—¡El destino no se controla, maldita! —fuera quien fuera, no podría.
—Entonces será tu destino morir por amor gracias a la perra de mi hija mayor —hablaba con tanta frialdad que era increíble pensar que era, realmente, humana.
—Pues, será mucho más honrado que recibir todo el odio y el desprecio que sienten tus tres hijos y tu hermana Dolly hacia ti —sus ojos se oscurecieron furiosos, como un mar de odio y asco.
—Tú hablas, pero no sabes nada. Simplemente conoces la mirada sombría y narcisista de la perra de ___________(tu nombre), pero es mucho más que su puta negatividad —solté una risa irónica.
—No necesito más que eso para juzgarte, sé mucho más de ti de lo que crees, Jennifer. Olvidas que también soy de tu peso —sonreí cínicamente.
—Es una lástima que te hayas puesto en mi contra, Reckless (peligroso) —sonreí cínicamente, hablaba con voz seductora. En nada se equivocó Dolly cuando mencionó que era una perra. Lamentablemente, me hacía acordar a ___________(tu nombre) cuando recién la conocí.
—Yo no estoy en tu contra, Jen. Simplemente, estoy cubriendo a ___________(tu nombre) de tu demencia, mujer —sus ojos estaban clavados en los míos, seguramente notaba que yo hablaba con la verdad. En ese momento envidiaba a ___________(tu nombre) y su virtud de esconder todo sentimiento de su expresión facial, mucho más de sus ojos.
—Alguna vez entenderás todo Justin y te arrepentirás —arqueé una ceja burlista y sonreí de lado.
—¿Entender que eres una narcisista demente? —negué con la cabeza divertidamente, por así decirlo— No, Jennifer. Eso jamás nadie, incluso yo, voy a entenderlo. Hasta el animal más cruel y depredador protege a su hijo, en cambio tú… te empecinas en hacer sufrir a Ronan, a Samanta y en especial a ___________(tu nombre). No sé cuál es tu puto problema, pero enserio, vas a sufrir también tú —mágicamente, agachó su vista y quedó leves segundos en silencio.
—Prepárate, Justin —me advirtió—. Porque Jazzy y ___________(tu nombre) deberán salvarte, si sobreviven —sonrió cínicamente y salió.


Estaba pasmado, juraba mentalmente que si le tocaba un solo cabello a Jazzy iba a reventarla cuán hormiga pisada por un humano. La haría morir de una forma miserable, así tuviera que pasar el resto de mi vida en la cárcel. Jen no iba a lastimar a ___________(tu nombre), mucho menos a Jazzy.

2 comentarios:

  1. WOW! cuantos años tiene jazzy aqui? crei que era una niña ._. ya me perdi TOTALMENTE :l pero bueno amo tu novela. (:
    Volviento al tema ¿cuantos años tiene Jazzy? ._.

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  2. omg!!! mori, me encanto el cap, se pone cada vez mas interesante
    justin esta metido en una pandilla???, no lo creo
    pd: amo tu nove, siguela
    besos

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