Tomé una ducha y me cambié así http://www.polyvore.com/cgi/set?id=107326387&.locale=es.
Me delineé los ojos y me pinté los labios de rojo, dejé mi cabello caer con sus
ondas naturales, estaba lista para irme. Para mi infortunio, cenaríamos en casa
de los abuelos de Justin y de allí iríamos al antro todos juntos.
—Buenas noches, tortolitos —habló Chaz al vernos entrar a la
casa de los abuelos de Justin a mí y a Ryan tomados de la mano.
—¡Jamás te cansas, Somers, eh! —exclamó Ryan entre risas,
Sally lo siguió en la acción.
—¿Qué tal, chicos? —preguntó mi hermana simpáticamente.
—Bien, ¿tú? —respondió Ryan.
—Bien —dijo mi hermana—, la pasamos genial hoy.
—¡Me imagino! —dijo Ryan entre risas, hablaba con doble
sentido.
—Imbécil —lo insultó Somers.
Narra Justin:
Me terminé de duchar, salí a la habitación, me puse unos
jeans azules, supras negras, una remera cuello v blanca y mi chaqueta favorita
de cuero negra, solo despeiné un poco mi cabello, tomé mi celular y bajé hacia
la sala.
Jamás creí ver tanta perfección junta. Su vestido era corto,
tanto que hasta me daba celos que los demás pudieran verla así, sus piernas
torneadas, algo bronceadas y largas parecían de una modelo, traía sandalias
negras y sus uñas se veían perfectamente arregladas con esmalte negro, el
blazzer negro que traía sobre el vestido, el cual llegaba hasta su cadera,
marcaba su cintura a mitad de su torso, su cabello caía sobre sus hombros con
ondas grandes y formadas en sus puntas, sus labios eran demasiado sexys, ni se
diga de la sonrisa que esbozaba en ese momento, ¡era hermosa!
—¡Bieber! —exclamó Ryan, le sonreí saliendo de mi encanto—
Eres un galán, tío.
—¡Ni se diga, Butler! —exclamé entre risas entrando a la
sala— Tú eres todo un actor de cine, ¡Qué lindas están chicas! —solo no quise
decírselo solo a ___________(tu nombre), porque quedaría muy obvio.
—¡Ay, gracias! —bromeó Chaz. Lo adoré por hacer reír tan
despreocupadamente a ___________(tu nombre) y lo odie por la misma causa, cada
vez que lo hacía, me enamoraba más y más.
—¡Qué demonios fue eso! —exclamó Sally entre risas— Siempre
he creído que eras hombre, Chaz.
—¿Y no has notado que falta algo, Sally? —bromeó Ryan, yo
solo comencé a reír.
—Vamos chicos, la cena ya está lista —les avisé para que
fuéramos al comedor.
Cenamos pasta que mi abuela había cocinado, ___________(tu
nombre) no mencionó palabra en toda la cena, algo me decía que estaba incómoda.
Ryan, Chaz, Sally y yo solo estábamos diciendo huevadas, realmente no quería
que pareciera que le prestaba demasiada atención, pero podía deducir que no se
sentía cómoda y me causaba curiosidad, ¿qué le sucedía?
Conduje mi camioneta hasta el antro, allí bajamos y nos
dejaron pasar al vip sin siquiera pagar entrada. Ya estaba acostumbrado a esa
clase de tratos “especiales”, aunque seguían siendo tediosos. Pedí tres
botellas de champagne, Ryan y Chaz, no dejaban de beber, hasta Sally se les
unió.
—Jamás les he visto beber tanto —me comentó ___________(tu
nombre) algo preocupada, los demás bailaban, como podían ya que estaban algo ebrios.
—Pues, eso quiere decir que no has ido al antro con ellos —ella
me miró sin sacar esa mueca de preocupación ante mi relax—. Descuida —le pedí
poniendo inconscientemente mi mano sobre su rodilla; su piel rápidamente se
erizó y a mí una electricidad extraña me recorrió la totalidad del cuerpo, la
deseaba. Deseaba besarla—, los llevaré a casa.
—¿Y nadie dirá nada? Porque si fueran mis padres ya me
habrían matado —ella era correcta, podía notarlo. Algo obstinada quizás.
—No, descuida. Por ello no estoy bebiendo, para hablar con
Martin y los papás de Chaz cuando llegue —ella simplemente estaba tensa. Quité
la mano de su rodilla, ¿qué demonios estaba haciendo?
—¿No bailas? —me preguntó amablemente.
—No, ¿tú tampoco? —ella se negó divertida.
—Soy dos pies izquierdos, definitivamente no se me da tan
bien como la equitación —solté una risa divertida ante su tono. Ella era
graciosa y sencilla, humilde. Ni siquiera me trataba como a “Justin, el chico
famoso”. Ella solo era conmigo igual que con los demás. Me gustaba.
—¿Tan mala? —pregunté entre risas, ella asintió de la misma
forma.
—Linda, ven —le ofreció Ryan extendiéndole la mano. Ella me
miró.
—Ve —le indiqué—. Yo estaré bien —añadí. Aunque en realidad,
lo último que quería era verla bailar y besuquearse con Butler.
Ella se puso de pie y mientras lo hizo, yo tomé una copa y
me serví champagne, una copa no me haría nada. Me quedé sentado allí, solo.
Honestamente, no tenía ganas de ligar, ni coquetear, ni estar bailando en un
grupo. Simplemente, estaba a gusto allí, disfrutando la bebida y la música.
Elevé mi vista y los vi bailar divertidos, Ryan la tomaba por la cintura y ella
reía despreocupada entre sus brazos, ¡demonios! No podía controlar una
fierecilla rasgando mis entrañas, haciéndome sentir furioso, con demasiada
envidia. Él la besó, naturalmente ella respondió a ese beso, pensé cuántas
veces él pudo tenerla en su cama, acariciarla, besarla, sentir su piel, su
aroma. Extrañamente, jamás había deseado tanto a una mujer, era inaudito que
justamente pudiera hacerlo con ella, la novia de mi mejor amigo, más que
inaudito ¡era inaceptable! Demonios.
—Estoy agotada —me comentó sentándose una vez más a mi lado
minutos después.
—¡Lo imagino! —intenté parecer divertido y no celoso, no sé
cuánto lo había logrado.
—Estás muy solo aquí —y al parecer a ella le preocupaba—,
¿por qué no bailas?
—Estoy bien aquí —preferí mantener mi plan—. Además, ligar
aquí sería digno de que todos los paparazzis hicieran un anuncio y,
honestamente, no tengo ánimos para ese rollo.
—¿Estás bien, Justin? —fue raro que me preguntara eso— Te
noto decaído, algo pesimista para ser tú —¿qué podía decirle? Mis celos eran la
razón, era descabellado que le dijera que estoy encantado con ella, ¡es la
novia de Ryan! Soy un imbécil.
—No te preocupes —le sugerí esbozando una sonrisa—, estoy
bien, ___________(tu nombre). Algo cansado, quizás.
Estuvimos allí hasta casi las 05:30 a.m., Ryan, estaba un
poco ebrio, no demasiado, pero lo estaba. Chaz y Sally estaban hechos un
desmadre, ¡ebrios a más no poder! ___________(tu nombre), lidiaba con su novio,
mi mejor amigo. A mí me tocó hacerme cargo de Chaz y Sally. Primero dejé a Ryan
y la preciosa mujer que lo acompañaba en su casa, luego fui por casa de Chaz y
para culminar regresé a casa de mi padre, exhausto.
Narra ___________(tu nombre):
Subimos las escaleras en un esfuerzo porque Ryan no hablara,
ni hiciera un ruido insoportable. Me metí en su habitación, para meterlo a la
cama, él cerró la puerta y se aferró a mi cintura.
—¿Qué haces, Ryan? —le pregunté, odiaba verlo así.
—Bésame —me pidió.
—Estás ebrio, hueles a alcohol y detesto eso —fruncí mi
ceño, él suspiró desplomándose contra mi cuerpo.
—No seas mala —me rogó—. Quédate conmigo.
—Ryan, no —me negué—. Estamos en casa de tu padre, él podría
vernos.
—Tenemos seguro —en la puerta, obviamente—. Nada sucederá,
nena. Quiero tenerte conmigo —suspiré frustrada.
—Bien, desvístete —le pedí—. Iré por mi pijama.
—No, te daré una remera mía —él se dirigió a sus maletas,
las cuales no había desempacado. Al llegar me aventó una remera de mangas
cortas blanca.
—Ya regreso.
Me metí al baño, sujeté mi cabello con una gomita, me quité
los zapatos, la ropa y me puse la remera que Ryan me había dado. Estaba cansada
y furiosa por la ebriedad y el comportamiento de Ryan, Chaz y Sally, eran unos
imbéciles.
—Ven —me habló Ryan haciéndome espacio en su cama, yo me
acurruqué sobre su pecho.
—¿Por qué demonios se han comportado así hoy, Ryan? —él no
dijo nada.
—Nena, no peleemos —me pidió mientras comenzaba a besar
lentamente mi cuello.
Una oleada de sensaciones subía por la línea de mi vientre,
un cosquilleo peculiar, sabía que no terminaríamos en buen puerto, pero de
alguna extraña razón eso comenzaba a gustarme. Él recorrió mi mandíbula
depositando besos allí, hasta llegar a mi boca. Nos hundimos en un beso algo
apasionado mientras nuestras lenguas jugaban extasiadas. En un rápido
movimiento Ryan se posicionó sobre mí. Podía sentir su erección cerca de mi
vientre, ¿qué estábamos haciendo? Él estaba ebrio, no podía hacerlo, ¡Claro que
no!
—No, Ryan —me negué intentando quitarlo de arriba mío, él
quedó viéndome desconcertado.
—¿Qué pasa? —se dignó a preguntar poniéndose a mi lado, otra
vez.
—Estás ebrio, eso pasa —le informé con algo de rudeza.
—Estás enojada —dedujo—. Nena, siempre hice esto en Ontario,
antes de conocerte también en Toronto, así nos divertimos y ya.
—¿Y ya? —cuestioné perpleja, era una inmadurez lo que decía—
¿Crees que está lindo lo que hacen? ¡Diablos, Ryan! Pensé que eras un poco más
maduro.
—Nena, cálmate —me pidió sentándose en la cama—. Estoy bien,
estamos bien.
—Después de esto sé que enserio no quiero divertirme a su
modo, Ryan —él solo guardó silencio—. Ahora duérmete —le exigí—. No quiero
pelear, estoy cansada.
…Al día siguiente…
Desperté con un dolor de cabeza terrible, estaba cansada
aún. Miré el reloj, eran las 11:00 a.m., intenté despabilarme un poco, pero era
imposible. Estaba atontada, recordé que había dormido con Ryan quien aún dormía
profundamente. Me levanté de la cama y me dirigí al baño, me di una ducha y
envuelta en mi bata me dirigí a mi habitación. Tomé algunas prendas y me cambié
así http://www.polyvore.com/cgi/set?id=107947984&.locale=es.
Me dejé el cabello suelto y no me maquillé, simplemente no tenía ganas. Estaba
agotada, sorprendentemente.
—Hola —me saludó Ryan cuando yo salía del baño.
—Hola —sonreí tenuemente, ya no estaba demasiado enojada.
—¿Cómo estás, preciosa? —creo que él notó que no estaba
tensa, enojada o algo por el estilo.
—Algo cansada, ¿tú? —le preguntó, él pasa su mano por el
cabello entrecerrando los ojos.
—Me duele un poco la cabeza, pero nada que no pueda soportar
—suelta aire y sonríe levemente mirándome—. Si quieres baja, papá no estará
hasta la tarde —eso me daba algo de confianza, debo admitirlo—. Me daré una
ducha y estaré contigo.
—Vale —acepté.
—¡Oh, linda! Si vienen los chicos, solo recuerden que están
como en casa.
Salí de la habitación frustrada y no era algo que no pudiese
esperarme, era obvio que volvería a ver a Justin mientras yo estuviera en
Ontario o él en Toronto, ¡Maldición! No podía dejar de cruzarme con él y era
algo que me desesperaba de sobre manera. No quería hacer algo fuera de mí y no
había estado cerca siquiera, pero ese hombre me gusta demasiado.
Me senté en el sillón de la sala de la antigua casa de Ryan,
bien… podría decir su casa, ya que lo que habita en Toronto es un departamento,
nada modesto, pero no es una casa. Tomé mi celular, era normal no tener nada
nuevo en él. Me refiero a mensajes, llamadas o algo por el estilo, realmente no
me preocupaba. Escribí un mensaje para mamá: “Estamos bien, los quiero mucho. ___________(tu
nombre) X”.
Estaba aburrida y sabía que una simple ducha de Ryan duraría
al menos veinte minutos. El timbre sonó haciéndome saltar, salir de mis
pensamientos. Me armé de aire, ¡debería volver a verlo, demonios! Ordené a mis
pies arrastrarse hasta la puerta y abrí, solo Justin estaba allí y me maldecía
por verlo cada día más hermoso.
—Hola —le sonreí inconscientemente—. Pasa, Ryan dijo que
esperemos —lo miré divertida.
—Gracias —murmuró entrando. Ni siquiera sonrió y eso era
muestra de que no estaba bien. Él solía ser simpático.
—¿Estás bien, Justin? —me atreví a preguntar. Él me miró
desconcertado mientras se sentaba en el sillón— Te noto raro.
—No es nada grave, enserio. Estoy bien —me sonrió de lado,
¡maldición! Se veía realmente triste.
—¿Seguro que no quieres hablar? —le pregunté— No soy
terapeuta, pero estoy segura de que puedo escucharte atentamente. Te ves
realmente mal —notaba su preocupación y me preocupaba la mía por él.
—No es nada, ___________(tu nombre) —y al parecer, no
hablaría—. No te preocupes. Vengo a invitarlos a ti y a Ryan a almorzar —dibujó
otra sonrisa en su cara, pero realmente no se veía bien. Eso me incomodaba.
—Por mí está bien —sonreí tenuemente—, creo que Ryan también
aceptará.
—Sé que va a gustarte a dónde iremos, papá casualmente me
ofreció ir y ahora que recuerdo tu pasión por los caballos, sé que estarás
encantada de ir.
—¿A dónde iremos? —cuestioné curiosa, él sonrió espontáneamente
después de llegar. Fue extraño saber que logré eso, me sentí contenta conmigo
misma.
—Ya verás —fruncí el ceño levemente—. No te preocupes,
además allí podrás ver a Jazzy.
—¡Oh, genial! Espero que Jaxon también esté —adoraba a ese
niño.
—¡Y jamás duermes, Justin! —exclamó Ryan bajando la escalera
mientras sacudía su cabello húmedo—. Eres increíble.
—Estoy acostumbrado, Butler —Justin no se dejó ver abatido
ante Ryan, fue extraño.
—Pfff, ¡ni se diga! —exclamó mi novio sentándose a mi lado
mientras me envolvía con su brazo por mis hombros, llenándome del olor de su exquisito
perfume.
—Iremos a comer a la ascienda —le ofrece Justin—, ella ya ha
dicho que sí —supe que hablaba de mí—, ¿tú qué me dices?
—Pues, no tengo nada interesante por hacer —Ryan se encogió
de hombros divertido.
Casi media hora después, Justin terminó de conducir el
recorrido hacia la ascienda. Chaz y Sally no vendrían, ellos tenían que
recuperarse. Llegamos a un lugar algo alejado de la ciudad, donde Justin entró
por el portón que estaba abierto con muchísima confianza, obviamente era su
propiedad. Condujo a través del sendero que delimitaba las dos huellas de algún
automóvil que entró y salió reiteradas veces quién sabe cuántos años.
Logré ver un establo a lo lejos y todo se unió con lo que
Justin dijo, había una pista de entrenamiento y me pareció raro saber que él no
sabía montar teniendo aquello ahí mismo, todo suyo. Quizás era el temor lo que
lo frenaba a subirse a un caballo, o tal vez no tenía uno. Eso sonaba absurdo.
Aparcó cerca de una cabaña, tres veces más grande que una
normal. Allí bajamos. Olía a pino, brisa fresca, aire de montaña, no lo sé. Era
una mescla peculiar, muy distinta a la de la ciudad, hasta la del hípico
incluso era incomparable. Se sentía fresca, relajante. Me agradaba de sobre
manera.
—Le dije a mamá que hiciera su especialidad —comentó Justin
mientras caminábamos hacia el interior de la cabaña.
—¡Pastas! —exclamó Ryan divertido. Justin le sonrió.
—Ella las hace increíble —me pareció dulce verlo hablar así
de su madre. La amaba, era notorio.
—Es notable la ausencia de Chaz —yo solté una leve risa ante
el comentario de Butler.
—Él no dejaría esos silencios allí, simplemente diría alguna
huevada —porque así era Ryan.
—Tienes razón —me afirmó Bieber abriendo la puerta entre
risas—. Ese chico no queda callado, ni siquiera sé si lo hace cuando está con
Sally —y entendí que cuando dijo “estar” se refería a estar de una forma
bastante íntima.
—¡Chicos! —Ryan estaba cerrando la puerta cuando Pattie
exclamó alegre al vernos.
—Hola —saludamos al unísono, excepto Justin. Él ya la había
saludado, supongo.
—¿Qué tal están? —sonrió levemente— ¿No falta gente?
—Se quedaron durmiendo —respondió Ryan con total confianza—.
Han tenido una noche bastante pesada —Justin lo miró frunciendo el ceño.
—Alcohol —tituló. Me incomodé al oír eso, mi hermana estuvo
ebria la noche anterior, ¡quién sabe qué demonios hizo!
—Adolescentes —prefirió decir Pattie meneando la cabeza—. El
almuerzo está listo, chicos.
—¡Genial! —exclamó Justin y entramos hacia, lo que podía
titularse comedor.
Almorzamos los cuatro solos y, de alguna extraña forma,
Pattie era demasiado maternal conmigo. Me gustaba eso. A pesar de amar a mis
padres, no pasaba mucho tiempo con ellos por distintas razones, ya sean mis
entrenamientos o sus atareados empleos. Ayudé a Pattie a juntar los platos,
ella me dijo que no me tomara la molestia de lavar, que era su trabajo ese día
y no quería verme allí a menos que fuera porque los chicos estaban ahí, así que
volví a la sala con Ryan y Justin.
—¡Hola! —saludó un hombre de edad media entrando a la casa.
Rápidamente deduje que era el padre de Justin.
—¡Ey, viejo! —saludó Justin sonriendo.
—Hola Jeremy —titubeó Ryan.
—Es un gusto, señor Bieber —me puse de pie para saludarlo.
Él me sonrió con confianza.
—Dime Jeremy —me pidió—. El gusto es mío, ___________(tu
nombre). Te he visto jugar toda la temporada pasada al polo, realmente eres
deslumbrante —sonreí con algo de vergüenza. Odiaba que me adularan.
—¿Jazzy y Jaxon? —preguntó Justin curiosamente.
—Camino a las caballerizas —le explicó.
—¡Genial! Voy con ellos —le informó Justin sin dejarme
sentar él comenzó a salir seguido por Ryan de la cabaña. Atiné a hacer lo
mismo.
Caminamos a través de un largo trayecto de césped
perfectamente cortado, poco verdoso en realidad gracias a que el frío lograba
quemarlo a esta época del año. Era raro que no hubiese nieve justo ese día,
dado que el día siguiente sería noche buena. Justin abrió un pequeño portón
blanco de la cerca que delimitaba la cancha de montar.
Justin y Ryan iban perdidos en una charla que realmente ni
siquiera me detenía a analizar. Simplemente, estaba emocionada por encontrar un
adorable caballo para montar o quizás, dos preciosos niños para pasar el resto
del día entretenida. Entramos a una caballeriza medianamente grande, quizás
había establo para 10 caballos allí, pequeña, diminuta, a comparación de la
caballeriza del hípico y era lógico.
—¡Bieber! —exclamó una pequeña niña corriendo a los brazos
de Justin, por detrás venía Jaxon a mi alcance. Eso me extrañó.
—Hola, pequeñín —saludé a Jaxon poniéndome a su altura, él
me abrazó.
—Princesa, ella es __________(tu nombre), una amiga. La
novia de Ryan —una punzada tocó mi corazón al oír eso—. Recuerdas a Ryan, ¿no?
—Claro —sonrió en dirección nuestra—. Hola, soy Jazzy.
—Es un gusto, Jazzy —murmuré emocionada y le sonreí—. Linda
sonrisa, pequeña.
—¡Gracias! Eres muy linda —me devolvió el cumplido.
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