—Hola —saludó con
una angelical voz. Era hermosa.
—Hola Caitlin
—respondió Edward con confianza—. Ella es ___________(tu nombre y apellido).
—¡Oh, un gusto!
—por un momento noté sorpresa en su expresión, ¿ella me conocería de algún otro
lado? Porque eso pareció— Soy Caitlin Beadles.
—Hola —sonreí algo
intimidada. Esa chica era intensa—. Es un gusto Caitlin, me gusta que haya
gente nueva en el hípico, con nueva energía e ideas. Bienvenida —le sonrió
amablemente intentando quitarme de la cabeza que era una loca que me conocía de
alguna manera maniática.
—¿Eres la novia de
Ryan Butler? —entonces todos mis órganos vitales se acongojaron en mi caja
torácica con fobia a esa dulce y fresa muchachita vestida de leggings negros,
botas de montar marrones y suéter rosa.
—Disculpa que sea
tan inoportuna, quizás —“no más que tú”, añadió mi subconsciente mentalmente—,
pero ¿me conoces desde antes? —ella negó tranquilamente con una sonrisa
delatadora de sus perfectos dientes blancos.
—Oh, lamento mucho
esto —murmura con un tono demasiado yankee—. Soy amiga de él, Chaz y Justin —se
presentó, entonces recordé que ellos la habían nombrado alguna vez.
—Oh —sonreí
levemente—, entonces Ryan te ha hablado de mí —deduje pacíficamente, Ed miraba
todo algo confuso.
—Mmmh… —la noté
algo nerviosa, ¿qué había dicho mal?— en realidad, Justin me habló de ti.
¿Qué? ¿Justin
Bieber hablándole a su amiga de mí? ¿Qué le habría dicho? ¿Por qué lo hizo?
—Debo irme —sabía
que Ed quería entrenar con ella y yo estaba molestando. Miré mi reloj, faltaba
media hora para el almuerzo—, fue un gusto Caitlin. Te veré en otra ocasión.
Ed, cualquier cosa me llamas —le sonreí.
—¿Almuerzas en casa
hoy? —me preguntó curiosamente, yo negué con la cabeza.
—Tengo un
acontecimiento bastante importante el sábado, debo ir de compras. Comeré algo
en el centro comercial —le comenté.
—Aliméntate bien —me
exigió él—. Sabes las reglas —fruncí el ceño y sonreí divertida.
—Adiós —saludé y
comencé a caminar para irme del hípico.
…Sábado por la
noche…
Mis preparativos
para esa gran noche comenzaron temprano. Me di un relajante baño de espuma,
arreglé mis uñas y me hice una mascarilla para la piel. Me maquillé poniendo
delineador y rímel en mis ojos, un poco de rubor en mis mejillas y brillo color
rosa claro en mis labios. Recogí mi pelo en un peinado original, casual y un
poco desordenado, juvenil, lindo. Miré una y mil veces más el vestido, no
acostumbraba a usar uno de ellos. Realmente, no me sentía cómoda vistiendo así
seguido, pero esta vez era una buena causa. Me enfundé en mi vestido azul y me
puse mis zapatos dorados, luego completé el look con algunos accesorios,
minutos después, estaba lista. (http://www.polyvore.com/cgi/set?id=108166221&.locale=es)
Me pregunté
reiteradas veces si Justin estaría conforme con el atuendo que vestiría para su
gran agasajo al hospital. Sabía que era un gran evento, también que debía donar
una buena cantidad porque me gustaba ayudar. Sentía un extraño cosquilleo, casi
como si estuviera pendiente de complacer a alguien. Perfectamente sabía que ese
“alguien”, era simplemente Justin Bieber, el mejor amigo de mi novio, el hombre
que me atraía de una forma bastante rara.
Ryan pasó por mí.
Condujo tranquilamente hasta el lugar donde se realizaba la importante reunión.
Aparcamos y luego pasamos por la alfombra para una adorable foto juntos. Dentro
el lugar estaba lleno de gente hablando, personas que no tenía la menor idea de
quiénes eran. El lugar estaba realmente adornado con lujo, mucho lujo. Mesas
redondas para varias personas, ocho quizás. Esculturas de hielo, ponche, mozos
ofreciendo champagne en copas. Una velada intensamente de alto nivel. Ryan se
apretuja contra mi brazo.
—Debemos encontrar
a Bieber —murmura entre el bullicio y la tenue música clásica sonando.
—¿Es necesario?
Porque supongo que debe estar ocupado —y realmente, no quiero verlo, en lo
absoluto, “¿Por qué demonios estás allí entonces?” escupe mi subconsciente algo
furioso.
—___________(tu
nombre) —me regaña frunciendo el ceño—, debemos ver dónde nos sentaremos;
además, Justin debe de estar abrumado y aburrido, él solo pone el nombre, nena.
—Bien, busquémoslo —por
mucho que no deseara hacerlo.
—La noche será
larga —me anticipó mientras nos movíamos lentamente entre la gente, con
sutileza y elegancia.
—¿Sí? —murmuré
analizando el lugar. Había una tarima con un piano de cola negro, hermoso.
Sonreí con anhelo, recuerdos atravesando mi cabeza.
—Es una cena
benéfica, se buscan muchas formas de jugar mientras las personas donan su
dinero a la caridad, suelen ser divertidas —y al parecer Ryan había estado en
unas cuantas.
—Me causa
curiosidad —murmuré sonriéndole, él me devolvió el gesto.
—¡Ryan, hola! —saludó
Pattie—, hola, cariño —me saludó a mí.
—Hola —murmuré tímidamente.
—Hola, Pattie —respondió
Ryan totalmente descontracturado, en confianza—, ¿has visto a Justin? Estamos
buscándolo —él lo buscaba, yo solo quería evitarlo pero no podía.
—Oh, sí —sonrió
buscando el destino para enviarnos en el enorme lugar—. Mira, sigan derecho, él
está al fondo con Jaden, Christian y Caitlin —¿Caitlin? La chica del hípico.
—Gracias —sonrió
Ryan, Pattie devolvió el gesto.
—Los veré luego.
En silencio entre
nosotros, oyendo la mezcla típica del lugar, música y gente murmurando,
seguimos la indicación de Pattie hasta tener en nuestro campo visual a las tres
personas mencionadas. Justin vestía un traje negro impecable y bello, se lo
veía sedoso y suave, con un poco de brillo en sus solapas, quizás era arrasado
allí; lo conjugó con una corbata roja sangre, demasiado fina si me permitieran
juzgarla. Traía zapatos de vestir negros y su cabello desordenado hacia arriba,
como lo usaba usualmente. A su lado había un muchacho afroamericano, de mi edad
quizás, o menor aún. Traía smoking negro, zapatos a juego y corbata azul
marina. Por su otro lado había otro muchacho, este era de cabello castaño claro
y sonrisa encantadora, también podría tener mi edad. Vestía traje azul oscuro,
corbata negra y zapatos negros. Para completar la pequeña ronda estaba la
muchacha que había conocido en el hípico. Traía su cabello largo y ondulado
suelto, un vestido sencillo rosa pálido, tenía escote corazón y un fino bordado
de perlas hasta cerca de la cintura, luego caía románticamente hasta sus tobillos,
donde más abajo podía apreciar unas bellas sandalias doradas de tiras finas.
—Buenas noches —irrumpió
la conversación Ryan cuando llegamos a la ronda. Todos miraron simpáticamente.
—¡Qué gusto verte,
Ryan! —murmuró Caitlin sonriéndole.
—Lo mismo digo —afirmó
Ryan—. Jaden —era el chico afro—, Christian —sonrió al restante.
—Hola —dijeron al
unísono.
—Chicos, ella es ___________(tu
nombre y apellido) —Justin entendió que debía presentarme—, la novia de Ryan. Una
conocida jugadora de polo y equitación.
—Hola —dijeron los
dos muchachos al unísono.
—¿Qué tal estás,
chica? —Caitlin era confianzuda—, precioso vestido. Se te ve pintoresco —¿pintoresco?
¿Era un cumplido?
—Bien, gracias —yo
no era buena socializando, mucho menos si una chica arrasadora como Caitlin se
apropiaba de mi espacio para comentar algo. No era malo, simplemente yo era
demasiado tímida. La chica se veía adorable—. Es un gusto —les murmuré a los
chicos con una conservadora sonrisa en mi rostro.
—Jaden —se presentó
el afro.
—Christian —el
hermano de Caitlin.
—¿No les han dado
champagne? —cuestionó Justin buscando a alguien del servicio con la vista.
—¡Oh, no! —exclamó
Ryan— No beberé hoy, viejo. No quiero problemas —añadió divertido abrazándome
por los hombros. Pude sentir el color subir a mis mejillas. Justin me sonrió
contempladoramente, ¿era él o solo mi paranoia?
—¿Enserio no
beberán champagne? —insistió— Es del bueno, lo aseguro.
—Está bien que no
beban —se entrometió Caitlin, quien me di cuenta que tenía las manos vacías de
una copa.
—¡Oh, una copa no
es nada, Caitlin! —defendió la postura de Justin Jaden.
—Por mi parte, no
quiero una —añadí con una voz tenue. Estaba intimidada, mucho.
Narra Justin:
Ella se veía
radiante, sexy, bella en ese vestido azul. Demonios, era demasiado hermosa y
venía del brazo de Ryan, ¡Cómo podía hacer esto! Ryan era mi amigo, no podía
codiciar su novia, era lo peor de le peor.
La cena había
comenzado y era tiempo de comenzar los juegos de la subasta. Ryan, Jaden,
Chris, Cait y ___________(tu nombre) estaban en la mesa, junto con mamá, papá,
Jazzy y Jaxon. Todos hablaban entretenidos entre ellos, Ryan con Caitlin y
___________(tu nombre). Jaden con papá y mamá, contándoles sobre su trabajo.
Christian estaba hablando conmigo, arduamente. Yo solo podía contemplar de
reojo de vez en cuando la bella sonrisa de la novia de Ryan y lo increíble que
el azul le sentaba. Era preciosa.
—El primer juego de
la noche será divertido y curioso para todos —en realidad, por más que estuviera
en el staff organizador no sabía cuáles serían los juegos, así que le daba toda
mi atención al director de la cena—, por empezar deben elegir a alguien
talentoso de la mesa —toda mi mesa me miró a mí—, pero en realidad, no debe ser
famoso —sonreí divertido—. Les doy algunos minutos para elegir a su talento
oculto.
—¿Quién irá? —cuestionó
Jaden.
—No lo sé —murmuró
mamá—, ¿alguien sabe hacer algo? —noté una inquietud en ___________(tu nombre).
—Nada que sea
sorprendente —se defendió Caitlin abatida.
—Bueno… —murmuró la
novia de Butler en voz baja—, puedo ir si quieren.
—¿Qué harás, nena? —preguntó
Ryan curiosamente, la misma pregunta me formulé mentalmente cuando la oí
hablar.
—Puedo tocar piano —¿enserio
hablaba? ¿Sería buena?
—Ve —la animó mamá sonriéndole—.
Irás tú entonces, ¿les parece?
—Está bien por
nosotros —aseguraron los chicos, yo sonreí.
—Ve tú —la incité
amablemente, ella me sonrió con vergüenza.
—Indicamos a los
elegidos acercarse a la tarima —habló por el micrófono el tipo.
La elegida de
nuestra mesa caminó con gracia hasta llegar a la tarima, se habían acercado
muchos jóvenes a la tarima, eran muchos los invitados. Sabía que recaudaríamos
buena cantidad de dinero esa noche. El juego consistía en que cada talento
sería evaluado en una cierta cantidad de dinero, el que más dinero recaudara
ganaba el primer baile con una persona misteriosa, ¿quién sería ella o él? El juego
comenzó, eran talentos particularmente raros como contorcionismo, hablar varios
idiomas, tener habilidad con las matemáticas de forma sobre-humana, rapear hábilmente
improvisando y hasta cantar, no muy bien, pero hacerlo. Entonces, era turno de
nuestra mesa.
—La representante
de la mesa cero —esos éramos nosotros—, se llama ___________(tu nombre), y por
cierto es realmente bella —Ryan frunció el ceño con celos, era celoso—. El
público es todo tuyo, criatura.
Ella caminó hasta
el piano y con total agilidad se sentó, levantó la tapa y acomodó un mechón del
cabello suelto de su peinado detrás de su oreja. Sus dedos se empezaron a mover
sobre el piano con una naturaleza angelical, se oía decidida en sus notas, sin
errar si quiera una. Una melodía encantadoramente pacífica, todo el público oía
atentamente. Ella solo estaba en un trance romántico con el piano de cola de mi
sala, el cual había llevado a la recepción para subastar. Se oía romántico,
dulce, pasional, era una mezcla particular. Tenía un don, no un talento.
—No sabía que ella
podía hacer eso —murmuró Ryan en voz baja. Algo curioso de oír.
Luego de tocar el
piano ella regresó a la mesa, los resultados de las donaciones y eso eran dados
al final del evento. Los juegos continuarían.
—¡Fue genial! —logré
decir espantándola algo al llegar a la mesa, ella me sonrió levemente.
—Gracias, Justin —me
dedicó un pequeño gesto con su cabeza y se sentó simpáticamente.
—¿Tocas hace mucho?
—todos estaban entretenidos hablando entre sí, yo estaba hablando con ella a través
de Christian.
—Bueno, toqué
cuando era niña hasta los 12 o 13 años, hacía mucho no tocaba —me respondió—.
Creo que había olvidado lo atrapante que era.
—O que tú logras
que sea —le corregí su idea—. Tocas como los dioses, ___________(tu nombre).
—No es para tanto —dijo
algo apenada. Era raro verla tan intima, ella era algo reservada.
—¿Cómo se llama? Lo
que tocaste —era un curioso de la música.
—Summertime
Sadness, es la versión acústica de la canción de Lana Del Rey —ella hablaba con
soltura del tema, como gran conocedora.
—Sonaba realmente
distinta cuando la tocaste —ella me miró confundida—. Me refiero a que se oía
mucho más romántica y atrapante. Fue bueno, muy bueno.
—Enserio, gracias
Justin —ella sonrió cabizbaja—. Pero no fue para tanto.
Terminamos de cenar
y el director anunció que en breve sería el primer baile.
—Formaré una pareja
por mesa —anticipó— y comenzaré específicamente por la mesa número cero.
—¿Solo una? —cuestionó
mamá confundida.
—Formará una por mesa
y luego las demás se formarán solas —le explicó mi papá brevemente.
—¡Bien, aquí estoy!
—se anunció el director de la mesa— ¡Oh, tenemos a los Bieber por aquí! Justin
será el caballero —y algo me decía que así sería desde que llegué— ¡Mmmh, veo a
la chica pianista! —mi corazón se detuvo— Algo me dice que deberían bailar
juntos.
Estaba sorprendido,
me puse de pie intentando que mis piernas no fallaran, la emoción era enorme.
Ella se puso de pie tímidamente y cuando llegué a su asiento tomé su mano para
comenzar a dirigirnos a la pista. Estaba helada, aún así sus dedos eran largos
y suaves, su palma estrechaba la mía, una electricidad continua me recorría
verticalmente todo el cuerpo, tenía ganas de abrazarla, de besarla, sentir
desde cerca su perfume dulce y femenino mezclado con el olor de su piel. Era
una agonizante y tortuosa situación, sabía que bailar con ella sería el triple
de peor y satisfactorio que esto.
Al cabo de quince
minutos después, todas las parejas estábamos en la pista. La primer canción
sería solamente nuestra, las demás podíamos elegir con quienes bailar. Comenzó
a sonar “Come in with the rain” de mi amiga Taylor Swift. Era de caballero
avanzar, no esperaría que ella lo hiciera. Me enfrenté a ella temerosamente
puse mis manos en su cintura, la cual estaba desnuda gracias a los detalles de
su vestido. Sentí como se estremeció bajo mi tacto, ¿Ryan jamás la tocaría?
¡Demonios! ¿Qué hacía pensando eso? Ella envolvió mi cuello con sus manos. Sus
ojos se pegaron a los míos y el mundo se borró a mí alrededor, comencé a
moverme lentamente, ella me seguía el ritmo.
Mis manos temblaban
en su piel y su reacción me hacía cuestionarme si ella estaba demasiado
nerviosa o también le producía algo mi tacto, como su piel a la mía. Maldije a
Taylor por hacer que su canción, específicamente, esta vez fuera tan corta para
sentirla cerca de mí. Ella me soltó suavemente, sus ojos seguían pegados a los míos
con la misma intensidad que al principio, ¡demonios! ¿Qué era esto? Sentía demasiadas
ganas de besarla. Muchísimas.
Yo solo solté su
cintura y ella retrocedió sonriéndome levemente, la notaba, no lo sé… ¿triste?
Simplemente me esquivó por un lado y se dirigió a la mesa. Volví por detrás de
ella, pero antes de llegar encontré a Caitlin, quien me pidió que bailáramos. Acepté.
Mi mente seguía con
ella, donde quisiera que se hubiese sentado ahora. Su mirada, estaba matándome.
Ella me deseaba, pude sentirlo, pude verlo y descubrirlo en sus ojos. Ella me quería.
Sin embargo, eso no hacía que dejara de ser prohibida para mí.
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