martes, 29 de noviembre de 2011

Capítulo 131°: "Quiero..."



Déplacer un pied, droite gauche (Mueve un pie, derecha izquierda)
Levez la main et le déplacer vers le beat (Alza la mano y muévela a compás)
Arrêtez-vous au premier coup et revenir à la danse (Detente en el primer golpe y vuelve a bailar)
L’amour ce soir, ma façon de danser (Amarás esta noche mi forma de danzas)
Je vais faire une question et une activité inventive (Te haré una pregunta y un paso inventarás)
Il secoue la tête, le surire et à l’amour (Mueve la cabeza, sonríe y a amar)

Cantó una canción más y luego todo el programa terminó. Salimos del lugar y ella volvió a cambiarse como había llegado. Debo admitir que el vestuario de su actuación dejó poco a imaginación de muchos. Su cuerpo parecería estar tallado a mano. Las horas de deportes y gimnasio al parecer sí surten efecto. Ella estaba perfectamente hermosa. A más no poder.

—Estabas sexy, mucho —comenté mientras comenzaba a conducir mi carro.
—No tanto —se excusó ella divertidamente—, no se veía nada del otro mundo.
—¡Psss! Habría preferido una túnica, blanca y larga. Donde nada esté descubierto más que tu perfecta cara —comenté. Lo sé, mis celos son poderosos ante mí.
—Hago música para los oídos —estoy seguro de que así es pero… ¿alguien más cree eso? Si yo fuera cualquier otro chico, moriría por verla cantar mostrando su cuerpo y no escuchar detenidamente lo que canta.
—Tienes a toda Francia a tus pies —enteramente toda. Era de las pocas americanas que lo hacía—. No toda Francia querrá solo escucharte. Más de una persona babeará por tu cuerpo.
—Culpa a Nerea. Ella eligió el vestuario —es verdad—. Además, no hice nada malo. No hay de qué sentir celos —la última oración la dijo con un tono un poco burlón.
—Lo sé, tú no… pero los demás quizás sí —buen punto el mío, ¿no creen?
—Llevamos unas pocas horas —estaba cambiando de tema— y ya comienzan tus celos —añadió. Ese comentario, ¿era una queja?
—¿Fue una queja? —la curiosidad fue más fuerte que mi Justin Bieber interior.
—No, no —se negó mientras sentía como su mirada me miraba rápidamente—, al contrario. Extrañé mucho tus celos, Bieber —comentó divertidamente. Solté una pequeña carcajada.
—¿Quieres decir que Simpson no era celoso? —solo bromeaba.
—¡Pff! Ni sabes —comentó entre risas—, pero no quiero hablar de él. No tengo ánimos de hacerlo.
—Oye, ¿almorzamos? Tengo ganas de cocinarte pastas —sí, sé cocinar pastas.
—Mmh, si insistes —dijo como sonsa.
—Cambiando de tema —comenté— ¿qué opinarán nuestros padres de nuestra relación? —era raro, ¿no? Ellos primeramente nos apoyaban, pero quizás ahora ya no.
—Mamá te quiere mucho —sí, ps… ___________(tu mamá) siempre lo dice: “Eres el yerno perfecto”. Y mamá, ADORA a ___________(tu nombre).
—Y mi madre, te adora. Eres como su hija mujer que nunca tuvo —en realidad Pattie quiere mucho a mi preciosa novia.
—Jeremy también lo hace —reí por lo bajo. Era verdad.
—Psss… sí, Jazzy siempre te quiso y Jax ahora adorará jugar al básquet contigo. En realidad, la familia Bieber te adora, mamá también. Y… tu familia creo que también me quiere —eso significa: no hay problemas.
—Es decir que nada estará mal —dijo ella divertida mientras acariciaba mi brazo. Sonreí encantado. Amaba sentir sus manos, su piel. Era tan suave.
—Nada estará mal —aseguré casi en un susurro.

En menos de los que nos dimos cuenta estábamos aparcando en mi garaje. Bajamos y entramos. Nos fuimos a la cocina mientras puse en la sala música, sonaba Rolling in the deep — Adele. Muy buena canción.

—Bien —soltó ella rompiendo nuestro silencio—, muero por verte cocinar.
—Soy mejor que tú —presumí—.
—¿Eso crees? —preguntó con competitividad—. Aprendí a cocinar muy bien —dijo ella y su teléfono sonó— ahora regreso —añadió.

Narra ___________(tu nombre):

Tomé mi teléfono y era el número de Anya, mi amiga.

—¡Aló, Any! —saludé.
—Hola, señorita Bieber —me saludó divertida.
—¿Qué dices? —dije riendo.
—Nada, olvídalo —me propuso—, oye… tengo noticias.
—¿Cuáles? —soy curiosa y todo mundo lo sabe. No sé para qué me hacen desear.
—Recibí la respuesta de la universidad “The art” de Londres.
—¿Qué? —básicamente, grité. La emoción era mucha.

Anya era una muy buena pintora de cuadros, murales, retratos… lo que sea. Era una artista en potencia. Yo, bueno todos lo saben, mi fuerte es el canto. Hicimos los parciales para esta dicha universidad de artes en Londres. Fue hace unos 2 o 3 meses, verán que no hay preferencias por quién soy, ¿no? Es mejor así. Las dos intentamos para cursar la misma carrera, la carrera de “Artes”. Ella con licenciatura en pintura, esculturas, es decir en arte visual y táctil. Y bueno, yo en artes auditivos y escritos. Es decir ella en: pintura y esculturas y yo en: escritura y voz.
Es muy difícil entrar. Muchas personas intentan hacerlo y son pocas las que logran estudiar allí. Es de las mejores universidades con dichas materias para cursar. Pero hay una cosa que no es tan buena. Podrán imaginarse cuál es. Cuando Justin se entere querrá morirse ahí mismo.

—Sí, hoy llegaron a mi correo —afirmó.
—Es decir que sabes si iremos o no —supuse. Bueno, es más que obvio.
—Sí, claro que sí —dijo con tono de obviedad.
—¡Pues dime! —me exasperaba esto.
—¡Amiga —hizo una pequeña pausa—, Londres será nuestro! —exclamó emocionada.
—¡No puedo creerlo! —sería tan linda la experiencia. Tan lindos los siguientes 4 años.
—Tampoco yo amiga —dijo tan emocionada que creo que con su alto tono de voz me dejaría más que sorda.
—En 4 meses viviremos la vida londinense! —la más loca y desquiciada, la más exquisita.
—Oh yeah baby —dijo divertida mi amiga, Anya.
—Vamos, Any. Tengo problemas ahora —recordé un poco afligida.
—¿Problemas? —preguntó—, te acostaste con Bieber y se te retrasó el período —sí… Anya es muy impulsiva e imaginativa.
—¡Anya! —la regañé—, comenzamos a ser novios hoy por la mañana. Creo que le he dado 1 o 2 besos y tu quieres que ya tenga sexo con él, ¡estás loca, amiga! —buen punto. Además… soy puritana.
—Entonces… ¿no es de Bieber? —preguntó alarmada.
—¡No, Anya! No estoy embarazada —protesté—, solo tengo 18. No ando teniendo sexo aún —le expliqué detalladamente.
—Oh, ¿entonces? ¿Qué problema? —preguntó más tranquila que antes.
—Justin —susurré—, morirá cuando se entere que me iré a Londres.
—Te lo llevas —me aconsejó—, no lo violaré, descuida.
—Jamás lo harás —él es mío—, y… tampoco lo llevaré. No podrá ir.
—Podría hacer la universidad —linda idea. Justin no aceptaría, de todas formas.
—No querrá —le informé.
—Habla con él. Explícale —me propuso—, algo se te ocurrirá.
—Si muere te llamo —bromeé—, adiós Any.
—Bye, sonsa. Te veré luego —añadió. Colgué el teléfono y Bieber me veía desde la puerta con una mirada algo triste.

Mi corazón intentó latir normalmente y contener la tristeza acorralada donde corresponde. Pero… no era muy productivo.

—Justin…
—Por favor —me interrumpió—, no intentes repararlo.
—Es una oportunidad de ser alguien —de tener una carrera y ser mejor de lo que puedo ahora.
—Eres alguien —me corrigió—, eres mi vida, eres una modelo, eres una cantante, eres la persona que más amé en el mundo —suspiró intentando no llorar—, eres mi mundo.
—Es mi gran oportunidad —le comenté— la mejor universidad de artes me aceptó.
—Y no la necesitas —me afirmó.
—Puedo ser mejor. Jamás tuve un profesor o profesora de voz, jamás tuve alguien que me enseñe en que basarme al escribir. Puedo hacerlo mucho mejor —era una gran realidad.
—¿Necesitas hacerlo mejor? —su voz era ronca.
—Necesito que no me ates —que no me retenga por culpa—. Tú me diste las alas ahora… déjame usarlas —le pedí.
—¿Cuánto será? —preguntó en un enorme suspiro.
—Al final de cada trimestre vendré a L.A —así sería. Mamá lo exigiría, lo aseguro.
—¿Te veré cada 3 meses? —preguntó.
—Y 2 meses en vacaciones —afirmé. No quería verlo mal.
—Te pediré algo —me informó. No podía deducir que sería. No podía pensar en nada.
—Dime —le pedí. Él se acercó hasta mí. Su mano tomó la mía y él lentamente la llevó hasta su corazón.
—Quiero demostrarte cuánto te amo —pero… yo ya lo sé.
—Sé cuánto me amas —comenté confundida.
—Jamás lo sabrías. Jamás sabrías todo lo que siento por ti. Porque darle una definición sería ponerle límites y mi amor por ti, no los tiene —mi corazón latía como si se saldría de mi pecho. No sabía a dónde iría todo esto.
—¿Entonces? —pregunté extrañada. No entendía a qué hacía referencia. Cómo querría demostrarme su amor.
—___________(tu nombre), pasa la noche conmigo —¿qué?
—¿Quieres tener sexo conmigo? —pregunté extrañada.
—No, no quiero sexo —¿es bipolar o qué?— quiero hacer el amor contigo —mi corazón estaba a punto de salir de mi caja torácica.
—Justin… —suspiré— es una responsabilidad para mí —me causa miedo, vergüenza, una mezcla inexacta de sentimientos.
—Soy igual que tú —¿ah?— no lo hice jamás con nadie y quiero que sepas que puedo sentir por ti. Quiero conocerte y tenerte entre mis brazos —sentí un escalofrío recorrer mi piel. Era el momento más confuso de mi vida.

Sé que este acto es un acto de confianza. Un paso a pasar a ser completamente una mujer. Amo a Justin y es en la persona que más confío. Tengo miedo, mucho, pero hay un sentimiento más grande, una confianza que sobre pasa cualquier miedo, que me incita a decirle que sí.

Me acerqué sin decirle respuesta y lentamente besé sus cálidos labios. Él correspondió el beso. Al separarnos él sonrió y yo afirmé con mi cabeza. Sus ojos miel estaban brillosos como el sol y sus mejillas rosadas eran irradiadoras de ternura. Sonreí apenada.

—Nada malo pasará —dijo mientras me tomaba del mentón y hacía que lo mirara—, será mi manera de decirte te amo.
—¿Cuándo? —cuestioné nerviosamente.
—Esta noche, bajo la luz de la luna —respondió a mi oído.
—Hará frío —le recordé.
—Nada saldrá mal —evadió mi comentario. Valla a saber que estaría planeando en su cabeza.

Almorzamos las pastas que él mismo hizo mientras charlábamos de cómo sería mi paso por la universidad que queda del otro lado del charco.
Solo había un problema. Esta noche sería mi gran noche y… ni siquiera sabía que iba a ponerme. Caí en conclusiones de que una sola persona podía tener esa respuesta y quien mejor que… Caitlin Victoria Beadles, mi mejor amiga durante casi 3 años.
Regresé a casa muy nerviosa, con Justin quedamos en que iría a su casa a las 8 para nuestra romántica velada.

—¿Aló? —contestó a su teléfono Cait.
—¡Cait!
—Amiga —me interrumpió emocionada— ¿cómo estás?
—A punto de morirme —exageré demasiado, lo sé.
—¿Qué sucede? —me preguntó.
—Necesito tu ayuda —respondí incompletamente.
—¿Para qué? —preguntó una vez más.
—Estaré con Justin esta noche —espero que entienda el sentido de la oración— y necesito que me ayudes a alistarme.
—Paso por ti en 3 minutos —al decir eso pude escuchar la finalización de la llamada.

Me até el cabello y tomé mi bolso. Bajé a la sala y el timbre sonó. Era Caitlin. Abrí la puerta y de un solo jalón creo que me subió al auto. Ni siquiera dijo hola.

—Amiga —dijo mientras comenzaba a conducir— te prometo que estarás hermosa.
—Tengo demasiados nervios —eso que aún eran las 3:00 p.m
—Todo saldrá bien entre ustedes —nadie podía asegurarlo.
—Eso espero —musité.

Alrededor de 2 o 3 horas Cait me tuvo de tienda en tienda. Compramos ropa interior para la ocasión, vestido, zapatos, accesorios. Creo que fue como si iría a alguna premiación importante o algo así. Luego de comprar todo lo necesario regresé a casa.

Me metí en el baño, cargué la bañadera y me metí allí a pensar.
Mi cuerpo cambiaría hoy. Ya no sería una niña en el cuerpo de una mujer. Mis sentimientos cambiarían, mi relación con Justin cambiaría. Es uno de los pasos más grandes y comprometedores que di en mi vida. El miedo jamás podría faltar. No quiero fallar ni ser una “idiota”. No quiero equivocarme, no quiero pasar vergüenza frente a él. Tengo miedo de que vea mi cuerpo desnudo frente a él, tengo miedo de que algo malo pase. Tengo miedo de que alguien nos descubra. Tengo muchas preguntas y no encuentro respuestas. Esto se vuelve confuso, pero mi amor por él intenta hacer y decir que todo estará bien. Que nada malo nos sucederá. Que será la noche más maravillosa de toda mi vida.

Salí de mi relajante baño y me cambié así http://www.polyvore.com/cgi/set?id=40085715&.locale=es. Me miré al espejo una y otra vez. Recorrí cada centímetro de mi cuerpo, me sentía tan insegura como jamás antes. No usaría una gota de maquillaje, solo me solté el cabello y lo cepillé. Estaría al natural. Como él me conoció. Bajé a la sala y mamá estaba allí en el sillón leyendo un libro.

—¡Hija! —exclamó al verme.
—Hola mamá —mi voz de nervios se notaba a millas de distancia.
—¿Pasa algo, ___________(tu nombre)? —preguntó.
—No, nada mamá —mentí.
—¿A dónde vas vestida así? —sí, para ser domingo, jamás salía.
—Saldré con Justin —le informé.
—Mañana tienes clases.
—Por la tarde, mamá.
—¿A dónde irán? —mis nervios regresaban más insistentes esta vez.
—Bueno…
—Dime —me incitó mamá ante mi silencio y mis nervios— ¿pasa algo malo?
—No es malo —le afirmé. Ella se sentó para escuchar mi explicación— es que…
—Sé que eres novia de Justin, si es lo que te trae así —ojalá fuera eso, mamá.
—En realidad —suspiré. No puedo mentirle. Es imposible, es mi madre—, tendré mi primera vez hoy con Justin.
—¿Qué? ¿Ya? ¿Tan rápido? —mamá estaba alarmada, mucho.
—Sí, mamá —afirmé mientras me sentaba frente a ella. Después de todo aún eran las 7:30 p.m.
—Ay hija —ahora vendría su sentimentalismo—, ¿estás segura? —tengo miedo, pero… estoy segura de que quiero.
—Sí, mamá. Siento que con 18 años ya no soy una niña —respondí segura de lo que decía.
—Linda —su sonrisa era tan hermosa. A pesar de todo, era mi madre y la amaba, con mi vida—, estoy orgullosa de ti. Sé que Justin te cuidará mucho y eso me deja tranquila.
—Te amo mamá —ella me miró sorprendida, para bien, hacía tanto tiempo no se lo decía.
—Y yo, hija mía. Te amo —respondió mientras me abrazaba calurosamente.
—Mamá, ¿tenías miedo en tu primera vez? —parecía una idiota preguntando eso, pero… necesitaba saber si era o no normal.
—Todos lo hacemos, linda —respondió sabiamente.
—Pero… —suspiré. Creo que algún poco de vergüenza me daba lo que hacía— es solo miedo, ¿no?
—No lo sé, linda —era verdad—, en realidad esa respuesta está en tú interior. Yo no siento lo que tú, es más ni siquiera sé qué diablos sientes.
—Mamá, yo…
—Tú debes confiar en Justin —dijo ella después de interrumpirme—, él… él te ama y no jugaría por ti. Él habló de ti conmigo durante meses. Él me confesó sentimientos y me reveló secretos, él no jugaría por tú corazón ni por el de cualquier otra persona. Justin es un hombre, un hombre. El hombre que te ama con toda su vida y te doy por seguro que no hay persona que te ame más de lo que te ama Justin. Es amor puro, eso es amor. Él jamás te tomaría solo por tener sexo —mis ojos estaban llenos de lágrimas. Jamás alguien me dijo esas cosas.
—Mamá fui una idiota. Hace 2 años solo rompí mi relación con Justin —afirmé recordando mi jodido error.
—Las cosas siempre pasan por algo —era extraño. Nunca había hablado con mamá de esto—. Creo que fue una buena lección. Los dos se aman y no pueden estar lejos.
—Lo hicimos 2 años —le recordé.
—No, no lo hicieron —se negó—, tú y él fueron los mejores amigos, los dos confidentes más enamorados del universo.
—Pero… no es lo mismo —amistad y amor, no es lo mismo.
—Lo sé, ___________(tu nombre), aún así se tenían uno al otro —era verdad.
—Lo amo tanto, mamá —se me escapó en un susurro.
—Y sé que siempre será así —siempre.
—Mamá debo irme —dije mirando mi reloj—, Justin me matará si llego tarde —sonreí.
—Está bien —aceptó—, suerte linda. Ten confianza.
—Gracias mamá —por todo—, te amo.
—También te amo, linda —dijo ella.

La saludé con un beso en la mejilla y con un paso un poco pesado salí de casa. Crucé la calle, era domingo casi nadie andaba por ahí “vagando”. Me paré en la entrada de la casa de Justin con el corazón en la boca, estaba tan nerviosa. Me arreglé el vestido y suspiré. Debía tranquilizarme. Tenía la autorización de Justin de solo… entrar y ya. Así que giré el picaporte y entré a su enorme mansión.

—¡Linda! —exclamó él sonriendo como sonso. Estaba mirando TV en la sala de su casa.
—Hola, Just —saludé un poco nerviosa.
—Cenaremos fuera de casa —me avisó—, así que… vamos.
—Sí, vamos —acepté. Estaba tensa. Tenía muchísimos nervios.

Salimos de su casa, él me llevaba del brazo. Subí a su auto y él hizo lo mismo.

—Estás tensa —comentó mientras salía del garaje de su casa y comenzaba a conducir.
—Tengo muchos nervios —le afirmé.
—¿Nervios? —preguntó extrañado—, también estoy nervioso linda.
—Justin, después de esto no quiero que te vayas —era de los peores temores, el más grande.
—¿Irme? —preguntó alarmado—, jamás mi amor —se negó—, nunca me alejaría de ti.
—Te amo —le expresé.

Ninguna palabra más se escuchó. Llegamos a un hotel, un Sheraton, quedaba cerca de la costa y creo que era el hotel más lujoso que había visto en mi vida. Bajamos y un tipo de seguridad se llevó el auto al aparcamiento. Nosotros entramos.

—Buenas noches —nos saludó el gerente.
—Buenas noches —saludamos a unísono los dos. Justin en motivo de marcar territorio me abrazó desde la cintura—, Justin Bieber —el tipo abrió los ojos como dos platos.
—¿___________(tu nombre y apellido)? ¿Eres tú? —cuestionó asombrado.
—Sí —sonreí nerviosamente.
—Eres hermosa —Justin lo miraba con ganas de asesinarlo.
—Y es mía —afirmó mi novio celoso.
—Es la habitación 201 del piso 10 —nos informó mientas nos daba la llave.
—Muchas gracias —respondí. Justin solo lo miró asesinamente y nos dirigimos al elevador.

 *-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

¡Chicas, ahorita subo el otro cap! :) Las adoro. 



—Poly

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Te gusta mi nove? ¿Debo cambiar algo? Dímelo :) Espero tu opinión :D