miércoles, 26 de diciembre de 2012

Capítulo 5°: "Odio que las personas se interesen por mi pasado, confórmate con lo que conoces".




—¿Por qué lloras? —preguntó sentándose a mi lado. Dejé la guitarra a un lado y proseguí a secarme las lágrimas, pero él lo hizo antes.
—No, no es nada —él me apretó contra su pecho.
—¿Por qué nunca quieres hablar de qué te hace mal? —Rodrigo, era especial. Dulce, simpático y comprensivo— No es bueno que te lo guardes —quizás su actitud se debía a que tenía tres años más que yo y estaba estudiando psicología.
—¿Alguna vez se cierran las heridas del pasado? —cuestioné. Sus ojos me miraron confundidos.
—Eres quien eres, no importa qué haya pasado antes. Ahora eres una preciosa muchacha que es fuerte y sabe como triunfar, ¿necesitas algo más? —solté una pequeña sonrisa.
—Eres genial, ¿sabes? —él sonrió y besó mi frente.
—Vine para hablar con tus padres —lo miré arqueando una ceja.
—¿A esta hora? —él soltó una risilla.
—Bueno, también quería estar contigo —confesó.
—Quédate a dormir —él me miró abriendo sus ojos como platos. Yo solté una risa, por su cara de payaso. Lo dije porque sabía que Sam no vendría a dormir—. Sam no está y si ella no te ve, mis padres ni siquiera lo sabrán.
—Ya, está bien —me sonrió—. Pero solo porque no te veo bien —y veía bien.
—Además, así mañana hablamos con mis padres sobre Malibú.
—Genial.



…Al día siguiente…



Desperté temprano, casi las 07:00 a.m. era viernes y debía ir al colegio de Sam porque debía controlar las planillas de los anotados. Volteé y Rodrigo me miraba con una sonrisa en el rostro.

—Hola —susurró.
—Hola, precioso —saludé yo—. Debemos bajar —le recordé.
—¿Hacia dónde vas hoy? —me preguntó acariciando mi pelo.
—Debo ir al colegio de Sam —le expliqué—, ¿vienes conmigo?
—Tengo que ir a la universidad, cariño —me explicó para luego robarme un pequeño beso.

Nos cambiamos http://www.polyvore.com/sexy/set?id=66941429 y bajamos a la cocina, mis padres no estaban; la ama de llaves nos sirvió el desayuno y a los segundos bajaron mis padres.

—Buen día —saludaron al unísono.
—Hola —dijimos nosotros.
—¿Cómo estás, Rodrigo? —mi padre se llevaba bien con él.
—Bien, ¿usted señor? —preguntó Rodrigo.
—Bien, gracias —mis padres se acomodaron en la mesa para desayunar.
—¿Tu hermana, ___________(tu nombre)? —sin hablar me encogí de hombros.
—Debemos hablar de algo —les informé. Ellos me miraron atentamente, eran pocas las veces que yo quería hablar con ellos.
—¿De qué?
—Señor y señora ___________(tu apellido) —Rodrigo era de los chapados a la antigua, anticuado—, con su hija, queríamos realizar un viaje vacacional a Malibú, queríamos saber si ustedes no se opondrán a eso.
—¿Malibú? —cuestionó mamá, sabía que ella tendría problemas.
—¿Irán solos? —preguntó mi padre.
—Pues, sí señor —a papá esa idea no le parecía bien.
—No me parece bien que vayan solos —opinó mi padre.
—Taylor no puede ir —les expliqué—. Debemos ir solos.
—Lleven a Samanta —propuso mi madre, Rodrigo me miró en son de “yo no tengo problemas”.
—Sam querrá ir con Bieber —protesté.
—Justin no es un mal muchacho —comentó papá—. Que tú seas una paranoica no es culpa de él, ___________(tu nombre) —solo fruncí el ceño.
—No quiero llevar a Samanta —informé con severidad.
—De ti depende el viaje, hija —se puso firme ___________(tu papá).
—Está bien —acepté. Rodrigo sonrió—. Aceptaré que vengan Samanta y su novio engreído —fruncí el ceño al recordar a Bieber.



…Una semana después…



Después de unas cuantas horas de viaje, habíamos llegado a Malibú. Todo el viaje intenté no discutir con Bieber, Rodrigo y él hablaban bien, como si fueran grandes amigos. Samanta durmió en el asiento trasero, donde iba con su novio, todo el viaje. En la radio sonaba Pink Floyd, lo que me hacía relajarme. Amaba la buena música, y también saber que traía mi guitarra en el baúl del automóvil de mi novio. Al llegar a la casa que era de la familia de Rodrigo y se encontraba muy cerca de la costa. Sam y sus 4 bolsos, eran todo un acontecimiento. Al entrar nos acomodamos.

—Y bien, ¿qué haremos hoy? —preguntó Justin llegando a la sala donde estábamos Rodrigo y yo charlando.
—Pensábamos ir a la playa —habló mi novio. Yo solo miraba a Justin despectivamente.
—Hay que buscar a Samanta —les recordé. Yo ya me había cambiado, al igual que Rodrigo y al parecer, Justin también.
—Se había entrado a bañar —explicó Bieber.


Narra Justin:


Moría por ver a ___________(tu nombre) en bikini, ¡sería tan sensual! Todo el viaje la había mirado por el retrovisor. Ella solo se dedicaba a cantar en mudo las canciones de Pink Floyd, Aerosmith o Escape The Fate, ¡qué labios más sexys! Ni hablar de su escote. Su novio, era un completo filósofo correcto, ¡estúpido y aburrido! No pensaba que ella era de esos tipos, la creía sexual y pasional. Aunque no conocía a su novio en la cama, quizás era como una estrella porno en esa mente intelectual y aburrida.

—Esperaremos a que baje —propuso ___________(tu nombre) refiriéndose a su hermana.
—Mientras tanto saldré a hacer algunas compras —propuso Rodrigo, besó los labios de su novia y sonriendo salió de la casa.
—Muero por verte caminar en un sexy bikini, bebé —ella me miro con odio.
—Eres un morboso, Justin Bieber —protestó. Ese delineador negro era tan sensual—. Pero no me interesa mucho, no me acostaría contigo por nada del mundo.
—¿Y te acuestas con ese? —pregunté burlándome— Debe ser tan pacífico en la cama. Tú no debes conocer del buen sexo.
—No quisiera saber lo que tú eres en la cama —me comentó—. Yo estoy más que conforme con Rodrigo —me sonrió con cinismo.
—Alguna vez verás lo que soy en la cama y no me querrás dejar jamás, nena —le guiñé un ojo. Amaba verla enojarse.
—Ya querrías, Bieber —sonrió cínicamente.
—No debes ser tan difícil, señorita rock.
—Yo no creí que tú fueras tan idiota, señor sexo —reí por lo bajo. Ella se levantó, sus piernas eran un fuego.
—Lástima que tu novio no sabe aprovechar lo que tiene —musité, ella volteó luego de pasar frente a mí y se acercó otra vez.
—¿Y tú sí lo haces? —me extrañó algo su reacción, pero era tan ardiente que preferí creer que algo sucedería después de esa pregunta.
—No, porque no te tengo —respondí con astucia. Ella se sentó en mi falda, pero mirándome. Es decir quedando de frente a mí. Impulsivamente acaricié su muslo, ella se acercó y besó mi cuello, hice que dejara de hacerlo y lo hice yo, ¿cómo podía estar pasando esto? ¿Era real?
—Bien, eso es lo que pasaría si fuera tuya —dijo cuando comencé a besar su cuello. Se puso de pie y arregló su ropa. Sonrió cínicamente, mientras yo estaba atónito.
—¿Tan cínica eres? —ella rió burlándose de mí.
—Y tú así de pendejo —aseguró y salió de la sala.

¡Jodida! Era lo más sexy y caliente que había probado en muchísimo tiempo. Sus labios eran ardientes, ni siquiera quería imaginarme lo que se sentía besar sus labios. Era la perfección con un toque de peligro y dolor, era dolorosamente perfecta.

—¿Por qué mi hermana reía así recién cuando la crucé en la escalera? —cuestionó Sam entrando a la sala. La miré algo desconcertado.
—Pues, no lo sé —me encogí de hombros actuando tranquilidad, me salía bien.
—¿Iremos a la playa? —preguntó curiosamente.
—Sí, Rodrigo fue a hacer compras y luego iremos.
—Genial —exclamó sentándose en mi falda, luego besó mis labios apasionadamente.
—Bien —habló Rodrigo entrando a la casa otra vez—, ¿___________(tu nombre)? —preguntó por su novia—, ¿no estaba aquí cuando me fui?
—Aquí estoy —afirmó entrando y abrazándolo por la cintura.
—¿Ya nos vamos? —pregunté mientras Sam y yo nos poníamos de pie.
—Sí, vámonos —indicó Rodrigo.

Salimos de la casa y nos montamos en la camioneta, a cosa de 10 minutos estábamos buscando un lugar en la playa. Encontramos uno cerca de unas rocas, alejado del tumulto insoportable de turistas, pero espléndido lugar. La primera en abrir la toalla y acostarse fue ___________(tu nombre). Sam fue por refrescos y Rodrigo se sentó con su novia en la toalla. Ella se quitó la remera y se puso bronceador mientras hablaba con él (http://www.polyvore.com/cgi/set?id=66941850&.locale=es). Yo miraba disimuladamente de vez en cuando. Debía admitir que tenía una delantera espectacular, y no me refiero al torso marcado de Rodrigo, porque el mío estaba al mismo o mayor nivel que el de él, si no a los pechos de mi querida cuñada. Estando así descubrí un tatuaje algo curioso.
Bajo su pecho izquierdo, tenía tatuada la palabra “Libertad” en español.

—¿Sam? —preguntó Rodrigo mirándome, me senté en la arena a su lado.
—Fue por unos refrescos —les respondí.
—Volverá después de que intente entender por qué le dan vuelto —bromeó su hermana. Rodrigo intentó no reír, pero fue en vano.
—Quizás deberías intentar ser menos hipócrita —me entrometí.
—No, gracias —me sonrió con cinismo—. Soy como me vez, no tengo por qué cambiar para agradarte a ti o a quién sea que así lo quiera.
—Ya, linda —se entrometió su novio—. Sabes que no debes ser grosera.

Ella subió su brazo para acomodarse el cabello y me extrañó demasiado ver todas esas cicatrices en sus brazos. Tenía marcas de cortaduras y algunas de quemaduras de cigarrillos. No entendía el por qué, ¿a caso era masoquista?

—Lo lamento, cariño —se disculpó—, es que hay personas que me traen sin cuidado —me miró despectivamente.
—Solo dime las cosas en la cara —le pedí—. No seas tan hipócrita y cobarde.
—Ya —sonrió sin darme importancia—, me iré al agua —creo que más que nada se lo informó a su novio—. Vamos —le pidió.
—No quiero dejar solo a Justin —le explicó él. Ella volvió a mirarme con algo de odio, diría yo.
—Ya —sonrió y besó los labios de Rodrigo, creo que lo hacía apropósito, para hacerme ver que ella sí era de él. Se puso de pie y sin inhibición alguna se quitó el short.

¡Jodida muchacha! Iba a maldecirla hasta el final de los tiempos, era lo más ardiente que había visto en mi vida, ¡su tatuaje en el coxis derecho! Dios mío, era fuego. Caminando con un bamboleo sexy se fue hasta la costa, donde se sentó en donde llegaba el agua.

—Sé lo que piensas —habló el chico de cabellos dorados. Lo miré confundido.
—¿De qué hablas? —le pregunté.
—De lo que piensas sobre mi novia —enfatizó las últimas dos palabras.
—Yo no pienso nada sobre tu novia, que por si olvidas es mi cuñada —el tipo era un idiota.
—Justin, soy hombre y en tu lugar pensaría lo mismo. Es ardiente, sexy, atrevida y tiene personalidad, es casi perfecta —tenía toda la razón—, pero es mía.
—Y no me interesa —mentí—. Ella no es un plato del que quiero comer, Rodrigo.
—Lo sé, parezco idiota —sonrió cínicamente, con la misma actitud de su novia—, pero no me conoces y no sabes lo que soy. Solo aléjate de ___________(tu nombre), porque va a pesarte, Bieber.
—Espérate —le exigí—, yo no busco a tu novia, que quede claro.
—Pero lo harás, porque quieres hacerlo. Quieres saber la fiera sexual que es ___________(tu nombre) en la cama y eso no es asunto tuyo, porque por si olvidas eres novio de Sam, no de ___________(tu nombre) —por muy mal que me cayera que lo dijera, tenía razón. Pero no era un tipo conformista, yo me acostaría con mi cuñada fuera como fuera, porque Justin Bieber siempre obtiene lo que quiere.
—Ya lo veremos.

El momento se vio obstruido por la llegada de Sam, pero sabía que encontraría el momento justo para hacer caer a ___________(tu nombre) y fregarle en la cara al fracasado de Rodrigo que lo había hecho un ciervo con su cuerno y todo.



…Por la noche…



“Nací mal, entonces fuiste como la desintoxicación. Ahora necesito más de esa heroína, sí lo hice. Famme Fatale, ¡no quiero más whisky! Convídame tu marihuana, es tan sexual lo que estoy pensando, me acostaría contigo ahora. Soy la Reina Sexy, pero no quieres que mis bragas bajen.
Es el paseo de lo salvaje y tú solo intentas desearme buena suerte, ¿Cuándo vas con ella  piensas que es un viaje a lo caliente como conmigo lo haces? Lo que no sabes es que cuando naces torcido, torcido mueres. Nací mal, no eres mucha excepción ahora. Santa Mónica parece tu diversión cuando tienes sexo en el coche con la nueva.
Me aburrí de tanta diversión, ¡quiero libertad en frascos para mí! Rómpeme el corazón, pero deja que te marque yo. Cuando entiendas que estoy volando sobre ti, que el mundo es pequeño para nosotros; te va a doler que ella no sea yo”.

—¿Qué mierda haces con eso? —oí que dijo con pesadez la voz de ___________(tu nombre).
—Escribes sexualmente bien —dije cínicamente, ella quería jugar pues yo también lo haría.
—Y tú eres un metiche —dijo arrancándome de las manos el cuaderno.
—¿Por qué te escondes? —pregunté parándome frente a ella, sus ojos me miraron dubitativos.
—¿Esconderme? ¿De qué mierda me escondería? —cuestionó simulando un tono de obviedad.
—En realidad, cantas blues y te gusta la filosofía —lo había leído en su cuaderno—, ¿por qué toda esta fachada de mujer fatalista y rockera?
—Porque que cante blues y ame la filosofía no quiere decir que no ame también el grunge y el metal, ¿o acaso sí? —preguntó astutamente— No me conoces Bieber. Que quieras acostarte conmigo, no te da el derecho de hacerme replantear por qué diablos soy como soy. Yo sé bien qué me llevó a esta mierda y soy feliz.
—¿Enserio te drogas? —lo sé, a veces no sabía qué puta decía.
—No, Bieber. No consumo drogas —me respondió.
—De todas formas, creo que escondes algo —sus ojos, en cosa de instantes, se pusieron oscuros y diabólicos. Como si algo no fuera lo suficientemente bueno como para recodarlo de la forma en la que fuera.
—No intentes hacerme caer, Bieber —me advirtió—. No intentes meterte en mi vida, ¿te queda claro? No sabes de lo que soy capaz. Recuerda y ten muy presente que no me conoces; solo aléjate.
—¿Qué? ¿Has matado a alguien para ser tan mala? —ella negó con la cabeza.
—Pero odio que las personas se interesen por mi pasado, ¿entiendes? —me advirtió, la notaba oscura y fría— Solo confórmate con lo que conoces.
—Tampoco me conoces —ella me miró confundida—, cuando quiero algo lo tengo.

Ella solo se fue de la sala rápidamente. Había algo que le aterraba que saliera a la luz, ella era rara. Primero sus tatuajes pidiendo ayuda o libertad, luego sus marcas en los brazos, después sus escritos sexuales y frustrados, para luego advertirme sobre su pasado, ¿sería una criminal o qué demonios era lo que escondía esa muchacha? Fuera lo que fuera, estaba dispuesto a conocerlo. Tomé mi celular y escribí un mensaje:
“Ryan, ¿tú sabes algo del pasado de la hermana de Samanta, de ___________(tu nombre)?”.
La respuesta de mi amigo fue:
“No lo sé, pero no intentes averiguar sobre ello porque no le gusta hablar del tema, mucho menos del Bullying”.

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