viernes, 18 de enero de 2013

Capítulo 26°: "Eres increíble".





Justin caminó hacia mí, yo me volteé a cerrar la mampara cuando sentí como sus brazos se prendían de mi cintura y besaba mi cuello provocativamente. Tiré mi cabeza hacia atrás callando un gemido, ¡era un Dios con los besos en el cuello!, sus manos se posicionaron en mi vientre, mientras sus dientes jugaban a mordisquear la piel de mi cuello.


—Puedes conocerme hoy, nena —musitó besando mi cuello sin descanso, sonreí divertida. No me molestaba jugar a este juego, lo había hecho antes, no con él, pero lo había hecho en fin.
—Eres tú quien desea conocerme, Justin —volteé sobre mis pies, quedando de frente. Él sonrió levemente.
—¿Tengo el gusto?


Pasé mis manos por su cabello para prenderme por la parte de atrás de su cuello y empujarlo hacia mí. Atrapé sus labios en un beso lo suficientemente caliente. Justin jugaba con mi lengua, encargándose de divertirme lo suficiente, me desprendí de sus labios y bajé besando su mandíbula hasta tener control de mi cuello. Dejé algunos chupones allí, para comenzar a morder sensualmente cerca del lóbulo de su oreja, sentía el pecho de Justin subir y bajar a descompás del mío.

Las manos de Justin bajaron hasta mis muslos, él tiró con fuerza, alzándome, yo envolví su cintura con mis piernas. Justin nuevamente acorraló mis labios en un beso, nuestros labios peleaban una pelea de un compás rápido y pasional. Era dulcemente caliente. Quizás, el más caliente que probé. Sentí el impacto al chocar las rodillas de Justin contra la cama, él suavemente me dejó en ella sin dejar de besarme, poniéndose sobre mí de un modo que no cargaba todo su peso encima de mí, volvió a hacer su magia sobre mi cuello. Sus manos bajaron hasta el borde de mi camiseta, entonces ayudándolo él me quitó de encima mi prenda negra, dejándome en sostén. Suspiró y mientras bajaba por mi cuello hasta mi pecho, mis gemidos quedaban mudos en mi boca gracias a la lengua de Justin jugando sobre la piel de mi pecho.   

Mientras él jugaba en mi pecho antes de quitarme el sostén, tiré del borde de su camiseta, mientras él se separaba un poco de mí para quitársela. Me sonrió con algo de lujuria mientras hacía que levantara mi espalda para desprender mi brasier. Comenzó su juego de besos y mordiscones en mis senos, mientras yo solo me encargaba de sentirme amada, casi tocando el cielo por la magia que ejercía Justin. Bajó sus manos hasta el botón de mi jean, mientras tanto haciendo un juego bastante difícil con mis pies, me quité las botas. Él me sacó el pantalón tirándolo a un lado. Él me devolvió sus labios besándome otra vez en la boca mientras con sus dedos frotaba mi femineidad. Mi espalda se arqueaba mientras sentía como me humedecía para él.


—Estás que ardes —susurró él sensualmente en mi oído, era mi turno.
—Y aún no has visto nada —sentencié sonriendo sexy. Me moví para voltearlo, quedando sobre él.


Hice mi cabello hacia un costado mientras él miraba como me posicionaba sobre él a horcajadas. Me dirigí a besar su cuello mientras mis manos desprendían el botón del jean. Bajé besando la piel de su cuello, pasando por su pecho, también por sus perfectos abdominales, para detenerme donde comenzaba el elástico de su bóxer. Tiré de su Jean para dejarlo caer al suelo, junto con el resto de las prendas. Lo mismo hice con el bóxer, para tener de frente a su gran amigo, por así llamarlo. Lo tomé entre mis manos y Justin soltó un suspiro ahogado cuando pasé mi lengua por su longitud. Él solo soltaba gemido tras gemido, cuando me dispuse a hacerle sexo oral. Luego de unos minutos, él tomó mi cara y jaló en son de que ya no más. Así que así fue cuando él tomó el mando poniéndose sobre mí.

Sentí como después de quitarme mis bragas, él entraba lentamente en mí. Solté un gemido mientras arañaba su espalda arqueando mi espalda al sentir como crecía en mí. Él comenzó a entrar y salir de mí a su antojo, mientras besaba mi cuello. Después de unos minutos las embestidas fueron más y más rápidas, hasta sentir que yo me vine con él dentro.


—Justin, no tenemos protección —le recordé al oírlo gemir entrando y saliendo de mí. Eso solo significaba una cosa, estaba por acabar y si lo hacía dentro de mí, nueve meses después tendríamos una criatura en brazos. Ninguno de los dos quería eso. Él salió de mí y acabó sobre mi vientre.
—Diablos —musitó tumbándose a mi lado en la cama con su respiración agitada, al igual que la mía. Él me envolvió por la cintura con uno de sus brazos y besó mi cien—. Eres increíble.
—El mérito también fue tuyo —volteé a mirarlo, tal como él lo hacía. Lo notaba feliz—, ¿estás feliz?
—¿Tú qué crees? —eso fue un sí indirecto.
—Caitlin podría llegar en cualquier momento —y el problema, era que compartíamos habitación.
—Pues, en realidad, no creo que sea así —musitó él mientras acariciaba mi mejilla aún un poco agitado—. Ryan no la dejará volver temprano a casa si han salido a cenar —yo sonreí divertida.
—¿Te quedas a cenar? —le ofrecí. Él sonrió levemente. Y pues, no. No cenaríamos abajo, por seguridad, no quería que nadie nos viera, así que subiría alguna porción de pizza o algo que habría en la cocina.
—Vale —aceptó—, pero luego me voy. Tengo que hacer un bolso para mañana.
—Ey —sonreí divertida—, no dije que te quedaras a vivir.
—Ya quisieras —musitó divertido y besó mi mejilla dulcemente.
—Ya, ¿qué quieres comer? —le pregunté sentándome en la cama mientras me agachaba a tomar la camiseta de Justin. Era más grande que la mía, así que básicamente me quedaría como un vestido.
—Lo que tú comas —se encogió de hombros mientras miraba detenidamente como me ponía su camiseta.
—Venga, ya regreso —musité.


Salí de la habitación sintiendo los ojos de Justin clavados en mí. Entré a la cocina y me dirigí a la heladera, como de costumbre había una caja de pizza, había tres porciones, así que la tomé, también tomé un paquete con tostadas y dos botellas de agua mineral. Subí las escaleras, debía admitir que estaba cansada y apenas eran las 09:00 p.m. de un sábado, un sábado que parecía ser tranquilo. Entré a la habitación y Justin estaba acostado, con sus bóxers puestos.


—Bien, encontré pizza, tostadas y agua —hablé cerrando la puerta con mi pie a duras penas. Él solo se encargaba de mirar—, podrías ayudar, ¿no crees? —él rió divertido y tomó de mis manos la caja de pizza— Gracias —mascullé.
—Ven, siéntate —me pidió haciendo un lugar en la cama. Yo cerré la puerta y me senté en el lugar que él dejó—. Se te ve sexy —yo solté una risa mientras tomaba una porción de pizza.
—Cállate y come —le ordenó. Él rió tomando otro trozo de pizza.
—Venga, estás agresiva, ¿eres así después del sexo? —fruncí el ceño viendo como él comía un trozo de pizza.
—¡Mierda! —mascullé luego de tragar— Deberías cerrar tu boca más a menudo —él rió divertido y bebió un sorbo de agua.
—Solo bromeaba —aseguró pasando la lengua por sus labios, yo le di otro mordisco a la pizza haciéndole saber que no estaba contenta—. ¿Te enojarás? —yo negué con la cabeza.
—Oye —hablé luego de tragar—, tengo una propuesta —él arqueó una ceja.
—¿A quién quieres matar? —dijo en son de broma. Yo solté una risa algo estúpida, él me sonrió. Le gustaba verme reír.
—Tampoco es para que digas que soy una asesina. Aún me falta entrenamiento —él alzó las manos en defensa y luego le dio otro mordisco a la pizza—. Mira, las cosas van así —sonreí levemente analizando mi pedazo de pizza—, tengo la oportunidad de grabar un demo, puedo hacerlo sola, con una banda o con alguien más, y honestamente pensé en ti —confesé y elevé mis ojos para mirarlo—, ¿qué dices?
—Venga, ¿crees que voy a hacerlo? —me preguntó mirándome fijo, yo me encogí de hombros.
—¿Por qué no? —le pregunté sonriéndole—, tienes condiciones y es una excelente oportunidad.
—No lo sé —se encogió de hombros mirándome fijamente—. No estoy a tu nivel.
—¿Bromeas? —reí divertida, estaba jodiéndome, ¿no?— Estás a mi altura sin pensarlo dos veces, cantas como un Dios, Justin, ¿crees que me tragaré el cuento de que no cantas bien? —negué con la cabeza burlándome— Podrías hacerlo y lo sabes.
—Nena, no es lo mismo —negó con la cabeza sonriendo levemente—. Tú amas hacerlo, yo no.
—¿No amas la música? —Justin se encogió de hombros ante mi pregunta.
—No es que la odie, pero vivo sin ella —sonrió algo conformista—. Tú no lo harías.


Mientras hablábamos sobre otras cosas el tiempo pasó, eran las 11:00 p.m. cuando Justin salió de casa.



…Al día siguiente…


Mi reloj sonó a las 06:00 a.m., me di una ducha y me cambié así http://www.polyvore.com/cgi/set?id=69244375&.locale=es. Peiné mi cabello dejándolo caer por mis hombros sin más que hacer, me maquillé como acostumbraba a hacerlo; delineado negro y labios rojos. Tomé mi bolso y bajé, Justin pasaría por mí a las 07:00, porque según él tenía que presentarme a Chaz, ya que su amigo quería conocerme.

Tomé un vaso de leche y comí una tostada con mermelada de frambuesa. Eran las 07:00 en punto cuando la bocina de Justin sonó. Terminé la leche y salí de la casa con mi bolso. Justin sonrió y se estiró a abrirme la puerta. Yo entré y cerré la puerta.


—Hola, Justin —saludé sonriéndole amargamente.
—Qué bonita estás hoy —masculló y besó mis labios, para luego conducir.
—¡Qué adulador! —mascullé riendo divertida—, ¿vienes listo para Seattle, Bieber? —él asintió.
—Siempre estoy listo, nena —él soltó una sonrisa sexy.
—¡Oh, venga! Eres todo un sexy malote —dije sarcásticamente. Él rió divertido ante mis palabras.
—La pregunta es, ¿tú estás lista? —eso me causó un gran desacomodo de mis ideas.


No sabía qué pasaría en Seattle, quizás simplemente nada y todo quedaría en la nada, como hasta ese mismo momento lo estaba. Pero, existía también la posibilidad de que todo cambiara. De que encontrara pistas para saber dónde diablos Jen tenía a Ronan, de que me dispararan a mí o a Justin, también a Jhones o Dolly. Quizás, mi madre estaba allí mismo esperando con un arma para matarnos a todos. No tenía para nada claro qué diablos debía hacer, como tratar con gente que había matado a quien sabe cuánta otra persona. Honestamente, estaba metiéndome en las entrañas del peligro, de un mundo que jamás pensé tocar.


—No lo sé —confesé con toda frialdad. Justin rió divertido.
—Sabes, nena —suspiró apretando un poco más el volante—, no dejaré que nada te pase, ¿vale? Sé que quizás no debería meterme, porque es tu familia y es tu tema, pero estoy involucrado lo suficiente como para hacer sufrir a quien te haga daño, ¿lo entiendes, verdad? —yo asentí, en vano, porque él no me veía.
—Justin, si quieres irte y dejarme sola, no te culparé —él abrió la boca para decir algo, pero me anticipé a eso—. Déjame hablar —le pedí, él volvió a guardar silencio—. No es fácil para mí, yo jamás estuve tan cerca de sentir la adrenalina en mis venas, simplemente me pasé mi vida llorando y siendo una idiota. Tú lo has hecho y sabes —sonreí amargamente—, por algo dejaste de hacerlo. Tienes tus causas y no las quiero, porque es parte de tu pasado y yo solo me fijo en el presente de las personas con quienes estoy. No te estoy aferrando a mí, si quieres salir de esto, enserio, no dejaré de estar contigo, tampoco de quererte.
—Bromeas, ¿verdad? —preguntó sonriendo divertido sin mirarme— No salí porque no me gustara el peligro. Salí porque el negocio no era tan sensato y justo como parecía. Los muchachos llegaron a matar personas solo por ser testigos, ¿qué diablos de sentido tenía eso? —negó con la cabeza con algo de impotencia—. No intento alejarme de ti, porque sé lo estúpidos que pueden ser esos tipos. Ellos no dudarán en hacerte volar, seas quien seas, ¿lo tienes nena? Yo estoy para defenderte, ¿vale? —suspiré mientras sentía como una de sus manos caía sobre mi rodilla sin que él dejara de ver la carretera—. Todo estará bien.
—Es lo único que espero, Justin —pensé en voz alta dejando salir un suspiro.


Llegamos a un lugar bastante alejado de la ciudad casi al cabo de cuarenta y cinco minutos de viaje. Al llegar, Justin aparcó en un estacionamiento privado y me dijo que lo siguiera. Salimos del auto y caminó hasta algo parecido a una oficina. Al llegar, solo entró, como si fuera dueño y señor.

El lugar era algo terrorífico, me preguntaba si todos los lugares con los cuáles comenzaría a tratar serían esa clase de mierda. Había aceite de autos por todos lados. Al entrar a la oficina, había tres tipos allí dentro. Tenían cara de pocos amigos y lo primero que hicieron fue mirarme con cara de intrusa. Uno de ellos se paró y le sonrió amistosamente a Justin, el peligro abundaba en sus ojos.


—Somers —abrió la boca Justin para decir mientras estrechaba la mano con un tipo de unos veintidós años, cabello castaño y ojos cafés.
—Hola Bieber —saludó el tipo.
—Chaz, ella es ___________(tu nombre  y apellido), mi novia. Linda, él es Chaz Somers, un viejo amigo —Chaz se acercó y me saludó con un beso en la mejilla.
—Ellos son mis chicos, Justin —presentó Chaz luego de saludarme—. Él es Alfredo Flores, traído directamente desde México y él de su lado es Ryan Good, un viejo amigo, experto en explosivos —el tipo hizo un ademán de humildad sonriendo divertido.
—Un gusto muchachos, yo soy Justin…
—Bieber —terminó la frase el que se hacía llamar Alfredo Flores—, no hace falta tener tu tarjeta de presentación.
—¿Quién querría? —preguntó sarcásticamente Ryan. Honestamente, yo no entendía nada.
—El único tipo que tuvo los huevos para enfrentar a Fred, ¡agallas, hermano! Agallas —alagó ese tal Flores. Yo solo no entendía nada.
—¿Y tú, chica? —miré rápidamente con ojos fríos a Chaz. No me dejaría intimidar. Debía trabajar en mi personalidad. Tenía que correr el peligro en mis venas ahora—, ¿enfrentarte a Jen?
—La puta es mi madre —solté, Chaz me miró asombrado ante la crueldad de mis palabras secas y vacías—. Y sí, si piensa que mi culo está totalmente descubierto, tienes razón.
—¿Matarás a tu madre, hermana? —cuestionó Good, lo miré rápidamente—, ahora entiendo por qué el Sr. Agallas —creo que hablaba de Justin—, te quiere por novia.
—Ella no sabe toda la mierda que hice —habló Justin, intentando frenar las palabras. Pues, si no lo sabía iba a saberlo pronto.
—Ya, dejemos de hablar tanto —interrumpió Chaz—. Otro día vendrán de visitas, ¿no les parece? —Justin frunció el ceño desconforme.
—Sí, tenemos un vuelo que tomar —me recordó él apretándome por la cintura.
—Vengan —habló Somers.


Casi quince minutos después estábamos abordando uno de los jets privados más lujosos de New York. No había reglas que cumplir con Chaz, según deduje esta era la devolución de alguna especie de favor del pasado. Subimos al jet y poco después estábamos flotando en el aire.


—¿Por qué te tratan como una especie de Dios raro del peligro y las armas? —solté sin pensarlo dos veces. Él me miró rápidamente.
—Tengo un poco de fama en el negocio —se encogió de hombros. No solo era eso y lo sabía.
—Claro y yo tengo fama en los bares, pero no por eso me tratan como una puta ama y dueña de la música —le sonreí algo cínica—. Está bien que recién me meto en esto, pero no puedes ocultármelo todo, ¿venga?
—Vale, vale —alzó las manos en defensa—. Hasta que estuve en la pandilla nadie salía porque tenía ganas, solo a prueba de bala salías, literal. Pues, yo salí y ellos creen que mis huevos para enfrentar a Fred fueron demasiado grandes y ya —se encogió de hombros.
—Venga —musité, él me miró detenidamente—, eres el puto amo de sus traseros, de alguna manera —Justin soltó una risa ante mis palabras.
—A veces me pregunto dónde aprendiste tal vocabulario —yo me encogí de hombros y sonreí mientras él me estrechaba contra su pecho desde mis hombro con uno de sus brazos.
—El ambiente de la noche no enseña buenas palabras —Justin besó mi cien mientras acariciaba mi brazo por el otro lado—. Supongo que cuando deba apuntar a algún engendro con un 38 (arma), no podré decirle palabras distinguidas y dulces —solté una risa algo cínica. La idea de ser una criminal, no me convencía aún.
—Es cierto —afirmó Justin mientras yo me dedicaba a mirarlo detenidamente—. No puedes mostrarte débil.

4 comentarios:

  1. Woooow me encantoo poly ... perdon por no comentar en el cap. anterior es que lo lehi hoy porque me habia quedado a dormir en la casa de mi prima y no tiene internet entonces no pude me encantoo sgulaa besitoss Pituu!! ;D

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  2. me encanto el capitulo fue muy bkn tienes qe seguirla besos <3

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  3. Siguelaa y ponlos a patear traseros hahaha
    --taylor

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  4. síguela!!! perdón por no comentar antes es que tenia demasiados deberes esta semana empiezo exámenes así que tal vez no pueda entrar a leer y bueno cuando termine me tocara igualarme y leer los caps que subas.

    Me encanto el capitulo siguela!!
    xx

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